Pello GUERRA
IRUÑEA

Denuncian a Maya en el Ayuntamiento por racismo

Tras esperar tres meses a que se produjera una rectificación, SOS Racismo Nafarroa presentó ayer una denuncia contra las declaraciones xenófobas de Enrique Maya a través de un proyecto del Ayuntamiento de Iruñea destinado a combatir el racismo y que fue puesto en marcha por el propio alcalde. Ante la «clase magistral» de racismo del máximo edil, considera que «deberían existir ya mecanismos para que nadie pudiese cruzar estas líneas rojas».

SOS Racismo Nafarroa presentó ayer una denuncia contra las declaraciones xenófobas de Enrique Maya a través del proyecto Clara del propio Ayuntamiento de Iruñea y que fue puesto en marcha por el propio alcalde.

En una comparecencia ante los medios poco antes de presentar la denuncia en el Área de Seguridad Ciudadana del Consistorio, la portavoz de SOS Racismo, Beatriz Villahizán, destacó que han esperado tres meses a que se produjera una rectificación por parte de Maya, quien, con sus declaraciones, ofreció «una clase magistral de cómo sembrar odio vinculando la comisión de delitos al origen de las personas».

También recordó que estas palabras tuvieron como consecuencia una moción de reprobación en el Pleno del Ayuntamiento de Iruñea, que iba a decaer dentro del pacto entre el PSOE y Navarra Suma para apoyar la reforma laboral, pero que finalmente salió adelante cuando Sergio Sayas y Carlos García Adanero se saltaron el guión y terminaron votando en contra.

Moneda de cambio

Precisamente esa circunstancia hizo que la reprobación, que «tenía al menos un poder simbólico», quedara «invisibilizada» por las circunstancias que la acompañaron y que pusieron en evidencia cómo «los responsables públicos pueden hacer uso de los discursos de odio como moneda de cambio», criticó Villahizán.

También puso de relieve la paradoja que supone denunciar unas palabras xenófobas del alcalde a través del proyecto Clara, «un mecanismo de defensa contra el racismo que en noviembre de 2021 puso en marcha el propio Ayuntamiento a través de este mismo alcalde».

Recordó que el objetivo oficial del citado proyecto es «mejorar las capacidades de las autoridades oficiales, policías municipales y comunidades para prevenir, identificar y luchar contra los incidentes racistas y xenófobos, los discursos y delitos de odio que amenazan la convivencia pacífica en las ciudades».

SOS Racismo decidió dar ahora el paso de presentar la denuncia al considerar que ha transcurrido «tiempo suficiente» para que se produjera una rectificación por parte de Maya. Pero no se ha dado y ni siquiera las administraciones han aprovechado «el momento de indignación para reconocer la existencia de racismo institucional y haber articulado medidas de detección y reparación de las diversas formas de expresión de este».

De hecho, durante este tiempo «se han recrudecido las identificaciones y detenciones por perfil étnico, además de que no han cesado las citaciones ante la Brigada de Extranjería realizadas de la Administración foral y estatal, que se empeñan en negar su existencia».

Tras presentar su queja a través del «único recurso oficial existente para denunciar los discursos y delitos de odio», aseguró que en SOS Racismo van a estar «atentas y vigilantes de su resolución».

Pero más allá de este acto, «lo que reclamamos de las instituciones y de proyectos como el de Clara son protocolos de detección y reparación de discursos de odio, especialmente cuando las personas representantes de las instituciones son las que los emiten. No deberíamos tener que realizar denuncia alguna, porque deberían existir ya mecanismos para que nadie pudiese cruzar estas líneas rojas y que si sucede, se pudiese actuar de manera inmediata y reparadora».

La portavoz de SOS Racismo Nafarroa concluyó señalando que «no nos acostumbraremos ni permitiremos que la diversidad de orígenes se etiquete y se problematice, empujando a las personas racializadas y/o migradas a unos márgenes donde se les despoja de sus capacidades y se les reduce a víctimas vulnerables o a criminales. Rechazaremos siempre la normalización del odio y la manera en la que el sistema de poder saca beneficio de él».