Raimundo Fitero
DE REOJO

Cursillistas

Algunas generaciones adquirieron conocimientos a través de cursos por correo, que ahora ya se han puesto al día y se ofertan online. Casi sin querer, por métodos extensivos en los últimos meses nos han convertido en cursillistas y hemos estudiado vulcanología, algunos graduándose también en sismología; tácticas militares en guerra a campo abierto y con drones de última generación y en estos precisos momentos, salen especialistas, divulgadores y agentes de ventas en ciberseguridad, espionaje, aparatos de Estado dedicados a la inteligencia que es la manera de explicar lo inexplicable.

¿Cuántas empresas existirán en el mundo que ofertan sistemas de ciberespionaje similares al Pegasus? ¿Decenas, centenas, dos, ninguna más porque es una franquicia israelí exclusiva? ¿La empresa que figura como servidor del software sofisticado es de unos emprendedores que lo desarrollaron en un garaje o tiene alguna conexión estatal o incluso con el Mossad? Peguntar no es ofender. No es creíble que no existan más emprendedores de esta índole en USA, China, Rusia, India o Sudáfrica. Y no se sabe nada de ellos porque son parte de los servicios secretos de sus respectivos países que ahora, en el Reino de España se han reventado con algún objetivo oculto.

A distancia y de espaldas me especialicé en espionaje, contraespionaje y soplagaitas por lo que ahora puedo mostrar mis dudas sobre cosas que resaltan de lo que se nos va contando. ¿De verdad no ha sido espiado Grande Marlasca que es el que maneja la barca de los cuerpos policiales? A quien sea que esté con el corcel Pegasus cabalgando por el éter al servicio de no se sabe quién, ¿no le interesa saber qué hacen, piensan y proyectan algunos miembros de la extrema derecha bicéfala española que planean llegar al poder de la manera que sea? Parece muy raro.