Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Esta lluvia nunca cesará»

La teoría del caos global, a partir de conflictos locales

La documentalista ucraniana Alina Gorlova se va haciendo un nombre en el contexto internacional a fuerza de presentar sus películas en pequeños festivales y ganarlos. Con “Esta lluvia nunca cesará” (2020) ha triunfado, por ejemplo, en el Festival Documental de Ámsterdam, dentro de la sección First Appearance, también en el GoEast o en el de Las Palmas, donde recibió el Lady Harimaguara de Oro. Todo esto tiene mayor mérito, teniendo en cuenta que la suya no es una película fácil. No responde al perfil realista o meramente observacionista de las obras que suelen programar en las muestras de cine de derechos humanos, cuando la temática que trata se prestaba al consabido análisis político, porque ha preferido experimentar con un blanco y negro expresionista llevada por la ambición de representar la teoría del caos global a partir de los conflictos locales. Y es así como consigue anticiparse en un par de años a las actuales y generalizadas conclusiones sobre la influencia de la invasión rusa de Ucrania en el equilibrio geopolítico del resto del mundo.

Parece ser que la primera intención de Gorlova era hacer un cortometraje sobre el conflicto del Donbass que estalló en el 2014 pero, al conocer a la familia Suleyman y su periplo por otros tantos lugares de Asia y Europa con enfrentamientos armados, se decantó por sumergirse de lleno en la tragedia humanitaria de las personas desplazadas. Con 20 años, Andriy es un joven que vive en un bucle de guerra y paz, sin poder llevar una vida normal. Hijo de un kurdo iraquí y una ucraniana, huye con su familia de Siria para intentar refugiarse en la localidad de Lysychansk, en Lugansk, al Este de Ucrania. A pesar de su problema identitario, deja a un lado sus aspiraciones personales y sueños de futuro para ejercer de voluntario en la Cruz Roja. La poesía del título se concentra en el instante en que no puede cruzar un puente desbordado por las aguas.