La pandemia golpea la salud mental de los jóvenes navarros
Más de la mitad de los jóvenes participantes en un estudio en Nafarroa indican que sufren más ansiedad desde la pandemia. No obstante, en su mayoría siguieron las recomendaciones.

La juventud ha sido uno de los grupos más afectados por la pandemia ya que ha afectado directamente en sus estilos de vida. Esto ha motivado una mayor incidencia sobre su bienestar emocional y también un mayor cansancio por las normas y la información relacionada con el covid-19. No obstante, en general los jóvenes han seguido las directrices de las autoridades sanitarias, se han vacunado en gran medida y han acudido a fuentes fiables.
Estas son algunas conclusiones de una encuesta realizada por la Universidad de Navarra (UN), la Universidad Pública de Nafarroa (UPNA) y el Instituto de Salud Pública y Laboral de Nafarroa (ISPLN), que ha constatado los efectos de la pandemia sobre los jóvenes y también su comportamiento ante ella.
El estudio, realizado principalmente entre jóvenes residentes en el herrialde de 14 a 24 años y financiado por el Departamento de Salud, fue presentado ayer por cuatro de los investigadores: Charo Sádaba, Javier Bringué, María Napal y Ramón Salaverría, así como por Garikoitz Montañés, del ISPLN.
El estudio confirma que los jóvenes han visto dañada su salud mental, y es que un 52,8% ha asegurado que desde que comenzó la pandemia sufre más nervios o ansiedad; un 41,8% está irritable; un 47,6% está triste con facilidad; un 36,9% llora fácilmente; un 40,2% se queja por cualquier cosa, y un 43,9% cambia de humor constantemente.
También ha modificado sus hábitos, con un 42% que afirma haber cambiado su alimentación, un 53% que no se concentra al hacer cosas y un 81% que utiliza mucho el teléfono móvil.
Fuentes «dignas de crédito»
La salud es uno de los temas que más inquietud despiertan a la juventud con un 73,69% que ha asegurado estar bastante o muy interesado en este tema, en especial con lo relacionado con el bienestar emocional. Por contra, alrededor de un 66% ha manifestado que la política y la economía le interesan poco o nada.
De esta forma, a la hora de informarse sobre la pandemia o temas relacionados con la salud, tres de cada cuatro jóvenes navarrosa afirman que solo confían en la información publicada por fuentes oficiales y la mayoría señalan a padres y profesores como las fuentes en las que más confían.
Salaverría consideró que estos resultados deben ser vistos con optimismo, pues «en una situación tan excepcional la juventud ha valorado las fuentes dignas de crédito».
Sin embargo, el estudio refleja también una clara fatiga informativa, pues un 46% reconoce que se cansa cada vez más de los mensajes y noticias sobre la covid-19, y es que, según refirió Salaverría, «la acumulación de malas noticias tiende a generar hartazgo y que la gente dé la espalda a la información».
Según Napal, «más que fatiga por la cantidad de información ha sido por el carácter de la información», debido a «un tono muy negativo», pero «eso no implica que no les importe».
Bringué indicó que en este trabajo han observado, asimismo, que se trata de un público «sometido a una sobredosis de incertidumbre» que se enfrenta a esta situación «desde el miedo y la culpa». Esto, señaló, es algo que han compartido con los terapeutas con los que han colaborado y que «hablaban de fenómenos de falta de adaptación ante esta nueva situación».
Sádaba reconoció que los encuestados han manifestado tener dificultades para seguir las recomendaciones sanitarias, en especial en el transporte público y con sus amistades, pero «en general han seguido las directrices de las autoridades sanitarias, se han vacunado en gran medida y han acudido a fuentes fiables», lo que «denota una actitud de compromiso cívico reseñable».
Comunicación «eficaz»
Montañés afirmó que los datos de este estudio «abren una puerta nueva para seguir trabajando con la gente joven» para así poder realizar campañas de comunicación más eficaces y que aborden los temas que realmente interesan a este público.
Y es que el estudio ha contado con una fase de trabajo con estudiantes de la UN y la UPNA encargados de buscar vías o métodos para hacer más eficaz esta comunicación hacia los jóvenes.
Entre sus conclusiones está la de que los llamados “influencer” no son una buena vía para transmitir estos mensajes, pues su relación tiene «una naturaleza más de entretenimiento» y «se establecen unos pactos de lectura donde no necesariamente consideran que lo que el ‘influencer’ dice es lo que vayan a hacer luego en su vida».
Osasunaz hitz egiten denean, arlo fisikoaz harago joateko beharra
Covid-19aren pandemiak, zerbait ona izan badu, akaso, osasun mentala lehen lerroan jarri izana da. Nahia Idoiaga Mondragon psikologian doktorea da eta izurriteek osasun mentalean duten eraginean aditua ere bai. Atzo, NAIZ Irratian, osasunaz hitz egiten denean, arlo fisikoaz harago joateko beharra nabarmendu zuen: «Osasunaz ari garenean, arlo fisikoaz ari gara bereziki eta hori aldatu egin behar da». Osasuna hiru zutabetan banatzen dela dio Osasunaren Munduko Erakundearen 1984ko adierazpenak: «Hor esaten da osasunak bermatu behar dituela arlo fisikoa, psikologikoa eta soziala. Hori izan behar da lehen aldaketa, plano sozialari eta psikologikoari garrantzia ematea», azaldu zuen Idoiagak.
Doktoreak nekez pentsatuko zuen 2020an mundua astinduko zuen pandemia bat lehertuko zenik 2012an bere tesia gaixotasun infekziosoen inguruan egitea erabaki zuenean. 2010eko A Gripearen testuinguruan hasi zuen, eta tesia egiten ari zela mendebaldeko Afrikako ebolaren izurritea ere heldu zen. 2016an aurkeztu zuen tesia: “Gaixotasun infekzioso emergenteen irudikapen sozialak: ezagutza zientifikotik eguneroko pentsamendura. Eragina komunikabideetan”. Covidaren pandemiarekin, ikertutako guztia praktikara eramateko aukera izan du psikologoak, aldagai guztiek okerrera egin baitute.
Hortaz, covid-19ak osasun mentalarekiko kezka handiagoa ekarri du, «eta hori, noski, positiboa da», Idoiagaren arabera. Baina hortik aurrera gutxi gehiago, adierazpenak ez baititu islatuta ikusten psikologoak «erantzun politikoetan edo babes sozialeko elementuetan».
Osasun mentalari eskainitako baliabide publikoak bermatu behar direla uste du: «Zerbitzu psikologiko publiko gehiago behar dira, arreta psikologikoan lagunduko diguten profesionalak».
Datozen urteetan sistema publikoan osasun mentalari emandako garrantzia handituko ote den galdetuta, «uste edo espero?» galdetuz erantzun zuen Idoiagak, ez baita oso baikor. Azaldu zuenez, egungo ratioak oso baxuak izateaz gain, ez dirudi psikologoentzako plazak asko handituko dituztenik osasun sistema publikoan. Sektore pribatua da, beraz, beste aukera, baina «pertsona batzuek ezin dute ordaindu beraien osasunerako premiazkoa den zerbitzu hori».
Osasun mentalarekiko ardura herritar guztiena ere badela esan zuen Idoiagak eta azken hamarkadetan galdu den «saretzea» berreskuratu beharraz hitz egin zuen. Gero eta digitalizatuagoa den gizarte hau gero eta bakartiagoa ere badelako, Idoiagaren ustez. Hauxe bere gomendioa osasun mentalaz arduratu beharreko garai honetan: «laguntza emateko prest» egotea, baina baita «jasotzeko» ere.GARA

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