Raimundo Fitero
DE REOJO

El futuro

No existe una rendija en el muro ideológico que aporte alguna esperanza ya que todo lo que tenemos enfrente impide mirar al futuro con una cierta certidumbre. No se ve otra cosa que amenazas, regresiones, genuflexiones y vivas en conserva. Cada día es más difícil sentirse seguro con las declaraciones fuera de toda lógica y estrategia diplomática de Joe Biden. Quizás al anciano le pase como al suegro de Urdangarin que hace y dice lo que le rota por las meninges y las partes mingitorias, pero contestar de esa manera tan contundente ante una pregunta sobre Taiwán y si entraría en guerra contra China, con un «yes», altisonante, no parece que sea una buena opción para apaciguar los ánimos. Porque para intentar dar meter más presión al asunto, los ejércitos de Rusia y China, precisamente ayer, iniciaron una maniobras conjuntas en el Mar de China, o sea, el Pacífico en alerta, que si quieres arroz catalina, ve preparando la sardina. 

Me inquieta todavía más que una supuesta especialista asegure que las violaciones en grupo se producen más en primavera y verano, como si esa barbaridad fuera un asunto estacional o como intentando introducir alguna noción confusa, sobre la sangre alterada. Cada vez son más jóvenes las víctimas y los violadores. Algo está pasando con este aumento de la violencia entre jóvenes y de la violencia machista. La extrema derecha bicéfala y sus insinuaciones contribuyen a ello. No hay futuro sin libertades plenas, educación laica y sanidad pública.

Porque parece que el futuro alimentario se está ya experimentando. Unos jóvenes están criando larvas del escarabajo de la harina, porque ya están admitidos como alimento para suplir deficiencias de otras cosechas o granjas y además parece que contienen proteínas y otros elementos básicos para la supervivencia.