El vallado del encierro regresa tres años después

El comienzo de esta tarea se aguardaba con especial expectación en la ciudad tras dos años de parón festivo a causa del covid. Durante un mes, los operarios de la Carpintería Hermanos Aldaz Remiro irán componiendo este particular puzzle de madera integrado por 2.700 tablones, 900 postes y 2.500 cuñas y que, en parte, ha tenido que ser renovado por el deterioro que ha sufrido en estos dos años y por la adaptación al espacio que ha provocado la restauración realizada en el Baluarte de Parma y la zona de los corralillos. Esa renovación del vallado resulta imprescindible para evitar sustos como el registrado en 1939, tras el último parón forzoso que sufrieron las fiestas y que tuvo que ver con la guerra del 36, cuando también se suspendieron dos años consecutivos. En el encierro del 8 de julio de 1939, el toro Liebrero arremetió contra el vallado en la bajada del callejón, rompiendo dos tablones. El astado aprovechó el hueco para escapar y corneó a Clara Herrera antes de ser abatido de un disparo. Desde entonces, se instaló el doble vallado.

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