El beso más caro de la historia del cine

Ala salida de la proyección, como ni mi acompañante ni un servidor habíamos visto el famoso beso, improvisamos una rápida y pequeña encuesta, y nadie, absolutamente nadie, era capaz de afirmar que había visto los labios de dos mujeres pegados o en contacto. El tema es serio, porque “Lightyear” (2022) ha costado alrededor de 200 millones de dólares, y la continuación está en peligro si la recaudación es inferior a lo previsto. Ya se sabe que los mensajes en redes pueden hundir un estreno y está claro que ha habido una campaña ultraconservacora en contra de la película y de la política aperturista de Pixar dentro de Disney a favor de la igualdad de género. La ofensiva viral alentaba a los padres responsables a boicotear la película, porque sus hijas e hijos menores corrían el riesgo de contemplar una escena lésbica, y sí que se muestra una relación sentimental entre dos personas del mismo sexo, pero de forma harto respetuosa. De nada sirve, ya que no se ha librado de la prohibición en muchos países.
Por suerte, “Lightyear” (2022) es tan difrutable que ni la maldita bomba mediática me distrajo de una de las aventuras espaciales más entreñables hechas en mucho tiempo, y que me retrotrajo a las películas de ciencia-ficción con las que crecí en mi infancia. El guion maneja las paradojas espaciotemporales de forma ingeniosa, con los viajes de hipervelocidad alterando el transcurso de la historia para sorpresa de nuestro heroico Space Ranger, dado que él sigue igual y el resto de personajes se va transformando, hasta que se encuentra con el que parece ser su padre o una prolongación de sí mismo. Es precisamente el diseño de personajes lo mejor de la película, y la composición del equipo del astronauta no tiene desperdicio, gracias a lo bien que contrastan con su fanfarronería.
Moreno y Lisci, dos trayectorias de menos a más en Osasuna

«Elektronika zuzenean eskaintzeko aukera izango dugu orain»

«Gizarte aldaketa handi bat» eskatu du euskararen komunitateak

ASKE TOMA EL TESTIGO DEL HATORTXU EN ATARRABIA
