Iratxe FRESNEDA
Docente e investigadora audiovisual

Turistas son los otros

No es lo mismo viajar en yate, alojarse en el María Cristina o viajar con mochila y dormir en un camping. Para valorar a ese o esa turista, miramos el contenido de su cuenta corriente, su aspecto, para tratarlo de un modo u otro, para darle la bienvenida o mostrarle todo el desprecio como el ave rapaz que le consideramos.

Es verdad que hace tiempo nos volvimos muy locos con el tema del turismo. Convertirnos, capitalismo mediante, el descanso, el viaje, en una competición basada en quién viaja más y más lejos, además de generar problemas como el que los habitantes locales no puedan residir en sus barrios de origen por la especulación inmobiliaria vinculada al turismo, la invasión desbocada de espacios, etc.

Pero, de la misma manera que existe la xenofobia (aversión al extranjero), existe la aporofobia, que es la aversión al “pobre” por el hecho de serlo.

Todos y todas nos desplazamos, viajamos, y si lo hacemos de un modo respetuoso (evitar lo invasivo es físicamente imposible), no debería ser un problema. Por encima de todo, situémonos en el lugar del otro, porque mañana serás tú el que abarrote el paseo de La Concha, las campas de cualquier valle pirenaico o los alrededores de la Torre Eiffel o entres en un bar de barrio al que el resto de los guiris no accede.