La fiesta de Getaria y Ondarroa eclipsa la gran regata de Hondarribia
La “Esperantza” de Getaria se ha colado en los «Juegos Olímpicos remo» por primera vez desde 1973, haciendo el cuarto mejor tiempo, por delante de Urdaibai, quinto a casi 26 segundos de la “Ama Guadalupekoa”. Ondarroa, por su parte, superó por menos de tres segundos a Cabo, de forma que los ocho botes masculinos de La Concha van a provenir de Euskal Herria.

Junto con Donostiarra y en orden estrictamente clasificatorio, Hondarribia, Zierbena, Orio, Getaria, Urdaibai, Kaiku y Ondarroa metían ayer la proa derechitos a tomar parte en la CXXVII Bandera de La Concha, que vivió la penitente «regata del miedo».
Una «regata del miedo» tal vez para Urdaibai, ya que el líder de la Liga Eusko Label obtuvo el quinto mejor tiempo, a menos de tres segundos del octavo lugar, el puesto maldito que correspondía a Cabo da Cruz. Y, hablando estrictamente de Urdaibai, a casi 26 segundos de Hondarribia, que dio una exhibición, siendo el único bote capaz de romper la barrera de los 20 minutos.
La clasificatoria masculina dejó a ocho equipos provenientes de Euskal Herria, con una gran victoria de Getaria, que ha vuelto a los «Juegos Olímpicos del remo» por primera vez después de 49 años de barbecho -con la salvedad de la clasificación conjunta con Zumaia de 2001-, mientras que la «Antiguako Ama» de Ondarroa, un año después de haber ocupado la octava plaza. De las 23 apariciones de Ondarroa en la clasificatoria, la «Antiguako Ama» sumaba su quinta clasificación para la bandera más importante de la temporada.
Trámite y euforia
Ya desde el primer momento, el puerto de Donostia congregó a un buen número de aficionados, después de dos años de prohibición de público. Todavía hubo vallas que impedían el «contacto piel con piel», pero al final no faltó ambiente, sobre todo con los colores de Ondarroa y Getaria poniéndole decibelios a la llegada a puerto de sus remeros. Y si bien se echaron de menos los abrazos, no faltó comunión entre las gentes de mar y de secano.
Hondarribia y Orio celebraban la clasificatoria como un trámite cumplido. Sobre todo la «Ama Guadalupekoa», destrozaba todos los registros desde la primera palada, así en el largo de ida como en la empopada, mientras que Orio, que bogaba en segundo lugar solo por detrás de Isuntza, fue buscando sus propias referencias, a sabiendas de que esta campaña sus mejores regatas han llegado contra el crono y limitándose a hacer las cosas con solvencia.
Urdaibai respiró con alivio, ya que no fue su mejor día, aun a cuenta de algunos cambios que la "Bou Bizkaia" pudo realizar. «Ha sido un día desagradable y, aunque lejos de los mejores, estamos adentro», reconocía el remero Jon Unanue. «No ha sido nuestro mejor día y, aunque para la bandera no cuenten los tiempos, siempre prefieres estar por delante», insistió.
Evidentemente, las reacciones de las traineras que no están acostumbradas a meterse en La Concha fueron otras. Iñaki Errasti, remero y entrenador de Ondarroa, controló toda euforia, recortando su adusto rictus a bordo de la «Antiguako Ama» como si de un marino rescatado de las pinturas de Ignacio Zuloaga fuera, hasta que la trainera de Castropol, la última en saltar a la mar, no fue capaz de igualar su registro. Ahí dejó desatar su euforia, y solo entonces saltaron de alegría sus muchachos.
Mientras, en lo secano, el presidente de Getaria a duras penas contenía las lágrimas. «Quisiera dedicar esta clasificación a aquellos que lo consiguieron en 1973», balbuceaba Xabier Goikoetxea. Desde las tostas, Unax Eizagirre admitía que «la presión nos han afectado mucho, pero las cosas han ido bien desde el principio y hemos disfrutado», dedicando al pueblo de Getaria su histórica clasificación.

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