Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «EL RADIOAFICIONADO»

El chico de los grandes auriculares amarillos

Aprovecho la ocasión para entonar un mea culpa con respecto a que en el mundo de la gente que escribe de cine se tiende a poner la temática de la película por delante de la propia historia que cuenta, por lo que no quisiera cometer tan repetido error con “El radioaficionado” (2021). Si decimos que es una película sobre el TEA (Trastorno del Espectro Autista) nos llevaríamos a un equívoco, por lo que tiene de generalización, cuando en realidad se trata de las vivencias personales de su joven protagonista, de nombre Nikolas. Es una cuestión que conviene matizar, dado que los grados de dependencia en el autismo son diferentes para cada paciente, y en concreto este chico es de los que demuestra otras capacidades muy desarrolladas, pudiendo ser un excelente trabajador. Lo mismo ocurre con sus aficiones, como la del título, y a la que le pone mucha dedicación. Otro cantar ya son sus problemas a nivel de inteligencia emocional, junto con las dificultades para comunicarse que le llevan al aislamiento y la soledad.

El debutante Iker Elorrieta, que presentó su primer largometraje en la pasada edición donostiarra de Zinemira, coloca a su personaje en una tesitura dramática. Una especie de desafío circunstancial a sus características y posibilidades para ser autónomo, teniendo en cuenta que en su caso ni la ayuda externa sirve, y de ahí los esfuerzos baldíos de su amiga de la infancia Ane por romper su hermetismo. Para colmo está atravesando un periodo de duelo por la pérdida materna, compensado con una vuelta a los orígenes que pudiera ser liberadora.

Un viaje interior inescrutable que en lo físico dibuja el trayecto entre el interior vallecano y la costa vizcaína, con paisajes tan distintos que, sin embargo, para Niko son extrañamante uno mismo. La noche envuelve el corpachón de Falco Cabo, un actor que se alía con los planos silenciosos que le permiten distanciarse contemplativamente.