El ataque contra Cristina Fernández convulsiona aún más Argentina
La vicepresidenta argentina, Cristina Fernández, sufrió el jueves un atentado del que salió ilesa pero que ha convulsionado todavía más a la sociedad del país sudamericano. El ataque se produjo en un contexto marcado por la polarización tras la petición fiscal de doce años de cárcel por un caso de corrupción que sus seguidores califican de «lawfare».

El El atentado contra Cristina Fernández de Kirchner ha añadido un grado más de convulsión a la ya compleja situación política de Argentina. «Permanece con vida porque, por una razón todavía no confirmada técnicamente, el arma no se disparó pese a haber sido gatillada», precisó el presidente, Alberto Fernández.
Un hombre fue detenido en la noche del jueves en Buenos Aires tras intentar disparar contra la vicepresidenta cuando regresaba a su domicilio tras asistir al Senado. Un grupo de sus seguidores estaba congregado en el exterior de su domicilio en una vigilia de apoyo ante la causa judicial por corrupción que ha impulsado la Fiscalía y que ha sido calificada como un acto de lawfare por sus partidarios.
En ese momento, un hombre, identificado como Fernando Andrés Sabag Montiel, de nacionalidad brasileña pero residente en Argentina desde 1993, se acercó a ella con una pistola. Apretó el gatillo, pero el arma se encasquilló y no disparó, por lo que no sufrió daños. Sabag tenía tatuajes de connotación nazi y antecedentes penales, y en sus redes sociales seguía a grupos de odio y páginas en defensa de «órdenes masónicas» o religiones paganas, según medios locales, como “Clarín”, que precisó que portaba un Schwarze Sonne, el sol negro que utilizaban las SS de Adolf Hitler. Además, había intervenido en televisión vinculando inmigración con delincuencia.
«Una persona que es indicada por quienes están cerca muestra un arma y es detenida por personal de la custodia, lo apartan, se encuentra el arma. Ahora tiene que ser analizada la situación por nuestra gente de científicos para evaluar las huellas y la capacidad y disposición que tenía esta persona», dijo el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández.
Según fuentes del Ministerio de Seguridad, efectivos de la Policía Federal, encargada de custodiar a la vicepresidenta, fueron alertados por los manifestantes de que un hombre armado estaba entre ellos.
El atentado contra la expresidenta se ha producido después de que el 22 de agosto un fiscal solicitase para Cristina Fernández 12 años de prisión por un caso de presunta corrupción ligado al trato de favor a una empresa ligada a ella y a su fallecido marido, el exmandatario Néstor Kirchner.
Desde ese momento, se han sucedido las manifestaciones a favor y en contra de la vicepresidenta. De hecho, el atentado se registró mientras se desarrollaba una de estas movilizaciones de apoyo.
Desde que se conoció la petición fiscal la tensión ha ido en aumento, con los partidarios del Gobierno denunciando que las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires, en manos de los opositores al Ejecutivo federal, habían optado por reprimir las protestas.
El Gobierno decretó festivo el día de ayer para que la población pudiera salir a las calles a mostrar su repudio. Miles de personas secundaron el llamamiento para marchar hacia la emblemática plaza de Mayo de Buenos Aires. La movilización, convocada por el oficialista Frente de Todos bajo el lema “Con la bandera, a defender la Democracia”, recibió el respaldo de distintas organizaciones de la sociedad civil y también del propio Gobierno, que confirmó la presencia de los ministros.
Movilizaciones similares se convocaron en numerosas ciudades del país y las condenas se sucedieron tanto en Argentina como fuera.
Reacción internacional
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, condenó el intento de atentado, apeló al diálogo y pidió una investigación. También reaccionó el papa Francisco, de origen argentino, que abogó porque «prevalezca siempre la armonía social y se rechace todo tipo de violencia y agresión».
Mandatarios de otros países también mandaron mensajes de apoyo a Fernández de Kirchner. Desde Venezuela, Nicolás Maduro, escribió en redes sociales: «Repudiamos enérgicamente esta acción que busca desestabilizar la paz del hermano pueblo argentino».
Desde Cuba, Miguel Díaz-Canel trasladó su solidaridad a la vicepresidenta, al Gobierno y al pueblo argentinos, mientras el expresidente Raúl Castro le enviaba su apoyo «ante el vil atentado cometido contra tu vida, con la satisfacción que has sobrevivido a este repudiable hecho».
Luiz Inácio Lula da Silva, favorito a ganar las presidenciales en Brasil, pidió una sanción ejemplar para el agresor. «Mi solidaridad a la compañera Cristina Fernández, víctima de un criminal fascista que no sabe respetar las divergencias y la diversidad», señaló.
También condenaron el intento de magnicidio el mexicano Andrés Manuel López Obrador y el expresidente boliviano Evo Morales.
EEUU mostró su «alivio» por el fracaso del ataque y su «rechazo a la violencia, al extremismo y al odio».
Rusia indicó que «cualquier tipo de violencia política es condenable y es importante que las diferencias sean resueltas a través del diálogo».
LAB denunció desde Euskal Herria «el intento de atentado fascista. Ni el lawfare ni la violencia fascista podrán parar la voluntad del pueblo», subrayó.
Una mujer vinculada al poder
Cristina Fernández, actual vicepresidenta, fue dos veces presidenta de Argentina, además de primera dama de Néstor Kirchner. Se trata, por tanto, de la figura política más poderosa de los últimos 15 años en el país, despertando tanto amores como odios casi por igual.
Nacida en La Plata en 1953 y conocida por las siglas CFK, conoció a Néstor Kirchner en la universidad y se casó con él en 1975, cuando ambos militaban en la Juventud Peronista. Se afincaron en la sureña ciudad de Río Gallegos, desde donde Kirchner cimentó una carrera política que le llevó a la Presidencia en 2003. Fernández ocupó cargos de diputada y senadora, hasta que en 2007 sucedió a Kirchner, fallecido en 2010. En las elecciones de 2011, Cristina Fernández obtuvo el 54% de los votos, el mayor apoyo popular de la historia.
Tras perder las presidenciales en 2015 ante Mauricio Macri, comenzaron sus problemas con la Justicia. En 2019 acompañó como vicepresidenta a Alberto Fernández en la fórmula que ganó las elecciones. GARA

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