Con las barbas a remojo
Es lógico que exista un día mundial de la barba. Además, estamos en una década en donde se usa de manera generalizada y solamente identifica tu sector del enjambre al que perteneces sus formas y larguras que se logran en la cantidad inusitada de nuevas barberías de franquicia que se están abriendo en nuestras localidades de residencia. Así que como barbudo sobrevenido me doy un homenaje en la ducha y me la lavo con champú sólido. Hay que empezar a realizar la transición personal para alejarse de usos caducos de productos de limpieza envasados en plásticos. Y de paso, ante el huracán de noticias internacionales que nos asolan, las pongo a remojar porque seguro que nos acabarán afectando por acción u omisión.
Todo lo sucedido en el intento de magnicidio sobre la vicepresidente argentina está levantando un tornado de informaciones capciosas, mentiras elaboradas con precisión sociópata, bulos, intoxicaciones venenosas, que es mejor colocarse en una ventana con cristales tintados y observar porque, atención, se han suspendido hasta los partidos de fútbol, con lo que estamos ante un acontecimiento de resultados imprevisibles en las próximas fechas.
Y el corte de suministro de gas desde Rusia a una gran parte de Europa vuelve a convertirse en un elemento de angustia. Ahora se alude a un escape, cosa que no es nada subjetivo, sino que debe ser reparado, aunque se asegura que es inexistente. La escalada de guerra de la energía es obvia. Así que estamos atrapados de tal manera que ni siquiera el apóstol Santiago que asesora al ridículo Feijóo puede salvarnos.

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