Homenaje a Iriondo, superviviente del bombardeo, en su centenario
Luis Iriondo, superviviente del bombardeo de Gernika y «voz incansable» que ha narrado con detalle su vivencia aquel 26 de abril de 1937, fue homenajeado ayer en el Ayuntamiento de la emblemática villa vizcaina, al cumplir cien años de edad.

El Ayuntamiento de Gernika rindió ayer homenaje a Luis Iriondo, uno de los pocos supervivientes del bombardeo, al alcanzar cien años de edad. El Consistorio subrayó que Iriondo, «memoria viva del bombardeo», es una voz «incansable» que ha ido narrando con detalle cada instante de aquel día en que para él y para la historia cambió el mundo.
Estudiaba bachiller.
Luis Iriondo ha alcanzado los cien años con una envidiable salud y, con motivo de esta efeméride, fue homenajeado en el Ayuntamiento, donde el alcalde, José María Gorroño, le hizo entrega de una placa conmemorativa.
Iriondo estudiaba tercero de bachiller cuando estalló la guerra, aunque como ha evocado alguna vez, trabajaba en el Banco de Bilbao de recadista cuando comenzó el bombardeo. Estuvo en uno de los refugios subterráneos del Pasileku, desde donde marchó hacia Lumo y presenció el devastador incendio de la villa. Fue evacuado a Bilbo, más tarde al Estado francés y regresó años después a Gernika.
Era el segundo de los cuatro hijos de un padre socialista, Juan Iriondo, y una madre monárquica, Elvira Aurtenetxea. El mayor de los hijos era Rafael, excelente deportista, que pasaría a la historia del fútbol como Rafa Iriondo, componente de la llamada «gloriosa delantera» del Athletic junto a Venancio, Zarra, Panizo y Gainza.
Según destacó ayer el Consistorio, la guerra de 1936 privó a muchos niños de la enseñanza primaria y Gernika no fue una excepción, ya que cerraron el instituto para convertirlo en cuartel y los críos «andaban desorientados, sin ninguna ocupación».
Elvira, la madre de Luis, no quería esa situación para su hijo y le buscó una ocupación en la citada entidad financiera.
Luis Iriondo, una persona «entrañable, culta y de asombrosa rapidez mental», es un artista con mucha sensibilidad, que ha dirigido desde hace más de 55 años la escuela de pintura y dibujo de la Casa de Cultura. Ha sido, en este sentido, una persona muy activa, y ha escrito cuentos, teatro, la zarzuela Amatxu y el guión de la ópera vasca “Gernika”, del maestro Francisco Escudero.
También ha escrito el libro “El chico de Guernica”, redactado en base a su experiencia.

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