Nombrar para identificar
Pido aplazar cualquier juicio hasta que amanezca en esta noche eterna. El sol convierte las hojas muertas en sombras vivas. Nunca conseguí colocarme de manera certera ante esa frase de mil maneras traducida de Hamlet, ese magnético y mitificado dislate morfológico: «to be or not to be». Probablemente el mejor ajuste extracorporal sea un diletante manzanas traigo y echar la bonoloto. Así estaba en la maraña que forman los gambusinos que cortejan a las musarañas cuando se mantiene el aliento mientras se cuentan las campanadas de madrugada debido a un conflicto que parece malintencionado o fruto de la idiocia repartida en dosis compartidas.
En este mismo periódico leo un titular que me ahoga: “Si en realidad es fascismo, ¿Cómo lo afrontamos?”. ¿Qué es eso de «si en realidad es fascismo?». Cada vez que leo, escucho lo de posfascismo me coloca a un segundo de la crisis séptica ideológica. Quizás sea un buen paliativo hablar de neofascismo. Pero reuniendo todas las dudas, las maneras de manipular lo sustancial en el caso de Meloni, es una persona que descaradamente ha mantenido posiciones mussolinianas. Para camuflar sus intenciones y poder viajar en primera clase por los pasillos de la UE dirá lo que sea necesario para esconder sus intenciones. Pero llegó con eslóganes fascistas en plena era digital.
El debate trampa instaurado es si es extrema derecha o fascismo. Y mañana la extrema derecha se llamará derecha. Y, pasado, centroderecha. Y así hasta que nos coloquen las camisas pardas o azules como uniforme obligatorio. Nombrar para identificarse: antifascista.

Irainak txapeldunari bere hizkuntza erabiltzeagatik

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