En el mismo mundo
Estamos a punto de ser ocho mil millones de seres humanos habitando el planeta azul. Los demógrafos y estadísticos colocan el momento que sucederá en fechas aproximadas para intentar alertar de una cifra que no deja de ser sorprendente porque no es fácil abarcarla con los recursos referenciales, ambientales, económicos y filosóficos con los nos manejamos la inmensa mayoría de ese núcleo poblacional. Entre tantos miles de millones hay de todo en cuanto a creencias culturas, etnias, costumbres y proyectos de vida. Tanto los que creen en la paloma o palomo que engendró vida a una virgen, como los que consideran que la ciencia es la única manera de entender la paciencia de la inmensa mayoría de los homínidos con documento de identidad. Los que tenemos el convencimiento de que no hay nada más allá de la muerte, así como aquellas personas que confían en la trascendencia, la otra vida, como lugar donde podrán lograr su autenticidad.
Estamos en el mismo mundo los poetas que cantan a la amistad y el equipo que en el Hospital la Paz de Madrid acaban de trasplantar en asistolia el intestino de un fallecido a una niña de trece meses. En el chalet de al lado puede vivir un ingeniero que junto a una química estén diseñando el arma más letal posible con el menor coste. Todas las bombas que aterran los ucranios como las que ellos usan para contrarrestar al invasor están pensadas para aliviar la carga demográfica que sufre la Tierra. Todas las armas son para matar, para eliminar al enemigo, para infringir el mayor daño posible. Hablan de defensa, pero son todas de ataque.

«Que solo se permita comprar casas para vivir es legal, está sobre la mesa»

Martxoaren 3ko biktimen aurka jo du Gasteizko gotzainak: «Tentsioa dago»

Los kurdos lo pierden todo contra Damasco

«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»
