Daniel GALVALIZI
Entrevista
Abel Riu
Politólogo experto en Rusia

«En Rusia no parece haber nadie interesado en encontrarle sustituto a Putin»

El politólogo e investigador Abel Riu afirma que lo único claro actualmente es que «el futuro» del presidente ruso «está cada vez más ligado al destino de la guerra» en Ucrania. Señala la «competencia» de poder entre los sectores que sustentan el Gobierno de Vladimir Putin y da su visión de la temible opción nuclear.

(GARA | A)

En pocos días, la invasión de Rusia cumplirá ocho meses y son pocas las personas que se imaginaban que el conflicto se podía prolongar tanto tiempo. Según algunos expertos, esa sorpresa es compartida incluso por los miembros del propio Kremlin. Así lo indica también, en entrevista con GARA, el politólogo Abel Riu, especialista en el espacio postsoviético y presidente del think-tank CataloniaGlobal.

Con la nueva ofensiva de bombardeos de Vladimir Putin y el ataque al puente en Crimea, ¿la guerra ha entrado en una nueva fase?

Es difícil predecir hasta dónde van a llegar estos ataques, si son una respuesta específica al hecho de que se volara una parte del puente de Kerch y, en gran medida, una respuesta ante los éxitos militares que las fuerzas de Ucrania han tenido en las últimas semanas. Es evidente que esto tiene una parte de operación de castigo a la población civil ucraniana para hacerle pagar estos éxitos. Con los ataques a los centros urbanos hay una pretensión de generar caos y pánico; alterar la moral de la población civil, que es fundamental para el sostenimiento de la guerra. Pero también está la cuestión de la generación eléctrica y su distribución, con lo que tiene un objetivo de ir a castigar la capacidad de producción ucraniana, castigar su sistema de transporte y debilitar su capacidad económica.

¿Cómo está la situación política interna de Rusia?

Desde principios de septiembre, estas contraofensivas ucranianas exitosas están produciendo un incremento de las críticas públicas a lo que es la gestión militar de la guerra por parte de tertulianos, comentaristas, presentadoras, también por parte de algunos diputados de Rusia Unida, del líder checheno Ramzan Kadirov y del dueño de la compañía Wagner de mercenarios. Hay cada vez más críticas y más frecuentes a los errores y la incompetencia de cómo se lleva la guerra. Pero las críticas no apuntan a Putin sino a la cúpula de las Fuerzas Armadas y a [el ministro de Defensa, Sergei] Shoigu.

Cuesta tener buenas fuentes de información de lo que sucede en Rusia. ¿La ciudadanía de a pie también se hace eco de estas críticas?

Sí, la opinión pública es cada vez menos favorable a esta guerra, o a esta operación militar especial, como la denominan los medios y el Gobierno. También porque el coste que la población rusa paga por ella es cada vez mayor. Los rusos hasta hace poco podían vivir completamente indiferentes al conflicto, no les afectaba en lo que son sus vidas, las sanciones económicas tenían pequeños efectos porque el Gobierno y el Banco Central habían logrado moderarlos... Pero ahora la población se encuentra directa o indirectamente afectada, un porcentaje importante de varones de entre 18 a 60 años puede ser movilizado y tiene familia, hijos, amigos...

Las encuestas ya revelan cómo una parte de la población ha tenido una reacción de pánico y rechazo. Ha habido cientos de miles de rusos que abandonaron el país, se habla de hasta 700.000. Ha habido algunas protestas poco significativas, incluso algunas en Daguestán, y no es normal que se movilice esa población en contra del Gobierno.

¿Y las bases de poder de Putin siguen firmes o inestables?

Hay que tener en cuenta lo que son los sectores del poder. Putin representa el vértice superior de una vertical de poder donde a veces compiten diferentes sectores: órganos de Inteligencia del Estado compiten entre ellos, con el Ministerio de Defensa, con Wagner, o con sectores de la oligarquía... No es un poder homogéneo en el que todos los sectores van de la mano y Vladimir Putin es un director de orquesta, ni mucho menos. Y en época de crisis política estas rivalidades pueden ir en aumento, pero no parece que haya nadie interesado en que Putin desaparezca de la escena o en colocar a alguien diferente a Putin. Veo bastante improbable a corto y medio plazo una Rusia sin Putin.

Tenemos también el factor del uso o no del armamento nuclear táctico para intentar frenar los avances ucranianos. El mismo Putin, hace casi un mes, sacó a pasear el fantasma nuclear. El tipo de presión que se puede producir es que haya cada vez más voces que pidan que se use ese armamento.

Es un asunto muy delicado y a veces se leen afirmaciones o teorías al respecto difundidas de forma muy ligera. ¿Realmente el uso de armas nucleares es probable? ¿Cómo puede acabar esa escalada?

Putin cada vez tiene menos opciones encima de la mesa y las fuerzas ucranianas siguen avanzando, sobre todo en Lugansk. Es cuestión de opciones, y si Putin está cada vez más arrinconado y si por la vía de la fuerza convencional está perdiendo la guerra, para intentar evitar una derrota total se puede encontrar con que la única posibilidad es el uso de armas no convencionales contra infraestructuras o grandes concentraciones de tropas. Los norteamericanos y la OTAN ya han expresado que no darían una respuesta de tipo nuclear, pero que sí lanzarían ataques contra la presencia militar rusa en Ucrania.

De momento, tiene que haber una serie de pasos primero para que se produzca la opción de ataque nuclear por parte de Rusia; un signaling, que es enviar señales de que están dispuestos a llevarlo a cabo, por ejemplo con un ensayo militar lanzando un misil nuclear al mar, para incrementar la tensión, o posicionar este armamento en las zonas donde se produciría el ataque...

¿Qué resultado ha tenido hasta ahora la guerra para el Kremlin?

Rusia planteó esta ofensiva como una operación especial, no como un conflicto de control territorial. No estaban preparados para esto, lanzaron columnas desde Bielorrusia y desde el sur, y se vio el caos organizativo, logístico y operativo, mandando muchas veces infantería sin cobertura aérea, haciendo avanzar tanques sin infantería, lanzando operaciones de paracaidistas que eran inmediatamente acribillados... Realmente se creían que esto era una cuestión de unos días y que las fuerzas ucranianas no tenían la capacidad ni las ganas para defenderse, que el Estado ucraniano acabaría colapsando y podrían colocar un Gobierno títere y la población ucraniana iba a recibirlos como libertadores. Nada de esto se produjo y fue un error histórico para Rusia. Y eso que Rusia a principios de año estaba en una buena posición.

¿A qué se refiere?

En Kazajistán había conseguido activar el Tratado de Seguridad Colectiva, una suerte de OTAN del espacio postsoviético, que está haciendo aguas ahora, pero en ese momento funcionó. También el Cáucaso estaba controlado, con Armenia que había vuelto al redil, con una Georgia bastante domesticada, con Bielorrusia convertida prácticamente en una provincia de Rusia...

Para quienes no conozcan el tema, explique qué es el grupo Wagner.

Es un grupo de un contratista militar privado, el oligarca Yevgeny Prigozhin, beneficiado por la privatización de parte del negocio de la guerra. Esta iniciativa viene del Kremlin. Tienen negocios en diferentes ámbitos, como la hostelería, con un jefe militar que es un conocido militante del neonazismo, y han sido importantes en las operaciones de la guerra del Donbass y en eventos a nivel exterior, como en países africanos como Mali o la República Centroafricana.

Cuenta con unos 10.000 hombres y en la guerra juega un papel relevante en lo que es el reclutamiento de presidiarios para ir a luchar. Están especialmente en Donetsk, en zonas donde los rusos llevan meses intentando avanzar y en las que son los únicos que lo consiguen. Es una fuerza paramilitar que no está obligada por las garantías legales como sí lo están las fuerzas armadas públicas. Putin los usa como fuerza trasera, para estar presente en escenarios sin que Rusia lo esté formalmente.

Da la impresión de que la invasión de Ucrania ha empujado a la población civil a estar más a favor de Volodymyr Zelensky y a ser más antirrusa…

Sí, la situación de Ucrania es la de un país en guerra, llena de anomalías y situaciones de excepcionalidad, relacionadas con derechos políticos y partidos ilegalizados. Ya hace años viene ocurriendo que la pulsión prooccidental de Ucrania se ha ido reforzando como consecuencia de las acciones de Rusia.

En 2004, solo un 20% de los ucranianos quería entrar en la OTAN y ahora es más del 70%. El partido de Zelensky antes tenía una situación difícil, de baja popularidad, y ahora cuenta con un apoyo de más del 80%. En situación de guerra, se cierran filas en torno al presidente. Y que pudiera abandonar Kiev y no lo haya hecho tuvo su contribución en la opinión de la gente.