El circuito de Los Arcos se vendió para detener la pérdida de dinero
La venta del circuito de Los Arcos se justifica por la necesidad de evitar que las arcas públicas destinen año tras año millones de euros para absorber las pérdidas, según el Gobierno. Para Navarra Suma, en cambio, resulta una vergüenza que se haya vendido esta infraestructura.

La venta del circuito de Los Arcos a la empresa británica Motor Sport Vision (MSV) se justifica por la necesidad de evitar que las arcas públicas siguieran financiando, año tras año, una infraestructua deficitaria. Así lo manifestó ayer la consejera de Cultura del Gobierno navarro, Rebeca Esnaola, en una comparecencia en el Parlamento a petición propia y también a requerimiento de Navarra Suma.
«La instalación va a seguir vinculada a Navarra, pero ya no va a suponer desembolso de dinero público», subrayó Esnaola, quien recordó que en los últimos años el circuito ha tenido pérdidas de entre dos millones y dos millones y medios de euros que han sido absorbidas por las arcas forales.
La situación era todavía peor para el dinero público ya que había que aportar inmediatamente dos millones de euros para el reasfaltado de la pista para poder seguir albergando competiciones. Esnaola explicó que MSV se ha comprometido a realizar inversiones por un mínimo de tres millones de euros, que podrían llegar hasta los cinco millones. Junto a ello, señaló que MSV gestiona varios circuitos de renombre en Gran Bretaña y que en sus treinta años de actividad no ha vendido ninguno.
El domicilio fiscal
Esnaola destacó que en este proceso de venta del circuito, MSV ha asumido una serie de compromisos que la consejera calificó de «básicos». Entre ellos, se encuentra que MSV ha constituido una empresa con domicilio fiscal y social en Nafarroa para la gestión. Asimismo, mantendrá la plantilla actual de diez personas e incluso baraja contratar a dos más. Además, se han comprometido a contratar con empresas con domicilio fiscal en el herrialde.
NA+: «Vergüenza»
Para Navarra Suma, en cambio, la venta se ha caracterizado por «el oscurantismo y la falta de transparencia», según señaló su portavoz, Carlos Pérez-Nievas. A su juicio, el objetivo real de la venta es «decir que los gobiernos de antes eran malos» e instó al actual Ejecutivo a «vender también las carreteras» que se construyeron en anteriores legislaturas.
Para Pérez-Nievas, «se han negado a gestionarlo bien» en una estrategia para «desvalorizar el circuito para posteriormente proceder a venderlo».
Carlos Mena (PSN) definió el circuito de «obra faraónica y desproporcionada que suponía un lastre para las arcas forales» y recordó que las irregularidades comenzaron casi al inicio. Por ello, apoyó la venta.
«Tenían un marrón encima de la mesa que había que intentar resolver», describió la situación el parlamentario de Geroa Bai Pablo Azcona, que añadió que habrá que investigar quién impulsó un proyecto que ha supuesto un coste de 70 millones de dinero público sin un plan de viabilidad.
«Lo que mal empieza, mal acaba», destacó por último Maiorga Ramírez (EH Bildu), quien destacó que el circuito de Los Arcos «no ha estado bien gestionado nunca» y alertó de que las dudas sobre el proyecto persisten por el «manto de silencio» cuando se pretende indagar.

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