Ramón SOLA
GUERRA SUCIA

Barrionuevo: «Yo mandé coger a Larretxea en Hendaya. ¿Era delito? Sí, sí»

En una entrevista este domingo a “El País”, el exministro de Interior en la época de los GAL José Barrionuevo justificó la guerra sucia, inculpándose además de uno de los casos concretos nunca purgados: el intento de secuestro del refugiado Joxe Mari Larretxea en Hendaia en octubre de 1983, paralelo al de Joxean Lasa y Joxi Zabala en Baiona.

Barrionuevo, en 1999 en el Juzgado de Donostia por la muerte a tiros de Lutxi Urigoiti.
Barrionuevo, en 1999 en el Juzgado de Donostia por la muerte a tiros de Lutxi Urigoiti. (A. CANELLADA | FOKU)

José Barrionuevo, el ministro del Interior español en la época de los GAL, reapareció ayer sonriente en “El País”, para hacer algunas afirmaciones justificativas de la guerra sucia, lo que realmente no resulta nuevo en su caso ni el de su número dos, Rafael Vera. Pero en la entrevista sí incluye alguna novedad como su autoinculpación en el caso del intento de secuestro del refugiado vasco Joxe Mari Larretxea en Hendaia en octubre de 1983, apenas dos días después del de Joxean Lasa y Joxi Zabala en Baiona.

Tras atropellar con su coche a la moto en que circulaba el refugiado vasco, policías españoles le golpearon hasta que fueron sorprendidos por la Gendarmería. Barrionuevo y el portavoz del Gobierno, Eduardo Sotillos, dijeron que se había tratado de un simple accidente de tráfico. La CIA tenía claro que no era así, según refleja su informe de enero de 1984 (ahora ya desclasificado tras muchos años oculto), en el que alude a este caso concreto para atribuir después a Felipe González la aprobación de la creación de los GAL.

Los agentes quedaron libres tras las gestiones españolas y no serían juzgados hasta 1990 en el Tribunal de Baiona, en rebeldía dado que no acudieron a la vista oral.

Ya en 2014 se conoció que uno de ellos, Jesús Alfredo Gutiérrez Argüelles, estaba dirigiendo el 091 de Barcelona tras haber dejado la Policía voluntariamente. Barrionuevo no fue responsabilizado de nada.

En cuanto a Larretxea, fallecería en Cuba en 1996. Pasadas casi cuatro décadas de aquel intento de secuestro frustrado, Barrionuevo dice en “El País” que «yo mandé coger al etarra Larretxea en Hendaya. ¿Eso era guerra sucia?». Y preguntado directamente por si «era delito», responde sin dudas: «Sí, sí».

La novedad estricta al respecto

consiste en que el exministro de Felipe González reconoce ahora sin ambages que delinquió. En su momento, explica en la entrevista, ya «asumí en el Congreso que mandé que se trajeran al jefe de la operación de secuestro del capitán de Farmacia Alberto Martín Barrios». Lo que no cuenta es que entonces lo presentó como algo legal, hasta el punto de que «no hubo ninguna repercusión».

Los detalles que aporta muestran efectivamente un conocimiento muy directo de aquel caso: «Lo llegaron a coger [a Larretxea], ¡pero era un tipo tan grande que no cabía en el maletero del coche! Y como se resistió llegaron los gendarmes y se desbarató el asunto». «Todo tiene sus límites. Hay que guardar las formas, claro. Si la Policía ve a un tipo chillando que lo están metiendo en el maletero de un coche...», prosigue con evidente sarcasmo.

«Capitán de barco»

En realidad, “El País” titula la entrevista con otro aspecto más manido y este sí ya juzgado y condenado: el secuestro de Segundo Marey, sobre el que Barrionuevo insiste en la tesis de que «yo ordené liberarlo». El tribunal no le creyó. En 1998 fue condenado por este caso a diez años de cárcel por el Supremo español, aunque apenas pasó tres meses en prisión (con una ilustrativa entrada en la cárcel de Guadalajara arropado por el propio González) y recibió luego un indulto parcial del Gobierno del PP.

De la entrevista se desprende que Barrionuevo sabe mucho más de aquellas tramas de guerra sucia, pero no piensa contar nada. Lo subraya en dos pasajes. Cuando el entrevistador le pide nombres de la trama del «caso Marey» y le apunta que «está más que prescrito», Barrionuevo responde: «Lo sé, pero tengo un poco el complejo de capitán de barco, que en caso de naufragio...».

Por cierto, la rotundidad con que entrevistador y entrevistado declaran prescritos estos casos contrasta con la práctica habitual de la Audiencia Nacional con los atentados de ETA, puesto que siguen persiguiéndose acciones anteriores a esa, incluso de los años 70, como en el actual caso de la presa preventiva Jaione Jauregi.

Más adelante, el exministro vuelve a justificar su silencio y a jactarse de él: «Yo no puedo actuar contra los que están disparando desde mi trinchera aunque hagan algún disparo equivocado. No puedo, así son las reglas. Yo me hago responsable de todo lo que ha ido mal en el Ministerio del Interior mientras he estado».

Joxe y Rajoy

Dos apartados más de la entrevista que merecen atención son los relativos al ministro de Interior francés entre 1984 y 1986 y a un posterior presidente del Gobierno español.

Sobre Pierre Joxe, cuenta que en un momento dado «viene aquí y con bastante claridad, no nos acusa de nada, no le hubiera dejado, pero insinúa: ‘Estos casos es mejor para los dos que no pasen y nosotros vamos a actuar’». Cabe interpretar -o confirmar- que fue así como se empezó a poner punto final a los GAL, en 1987.

En cuanto a Rajoy, Barrionuevo narra que cuando era ministro del Interior de José María Aznar, tras haberle concedido ya el indulto parcial que rebajaba mucho la pena de prisión, «me llamó y me dijo ‘No puedo consentir que vuelvas a la cárcel. Confía en mí, que lo vamos a arreglar, pero todo tiene sus trámites. Di a tu gente que no monte lío’. Y efectivamente volví a la cárcel, no sé si llegué a dormir, porque ese mismo día hicieron un informe favorable (para salir en régimen abierto)».

Egiari Zor: «Presumen y humillan»

La entrevista deparó algunas reacciones en el ámbito político. El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, se refirió al peculiar titular escogido por “El País” para afirmar que «si ordenó liberar a Marey es porque también ordenó intentar secuestrar a Larretxea y matar al resto en nombre de los GAL. Sinceridad ante todo». «¿Cuándo la Declaración del 18 de Octubre del Estado?», añadió Otegi, recordando el posicionamiento sobre las víctimas de ETA que expresaron él y Arkaitz Rodríguez en nombre de la izquierda independentista.

Egiari Zor, fundación que reúne a víctimas del Estado, expresó lo siguiente: «Exministro de interior del gobierno de Felipe González asumiendo su responsabilidad en graves violaciones de DDHH. Declaraciones de quien se sabe impune, intocable. Se jactan de lo que hicieron, presumen de impunidad, humillan a las víctimas».

La consejera de Justicia de Lakua, Beatriz Artolazabal, consideró que «resultan incalificables las declaraciones, o mejor dicho ‘confesiones’, de Barrionuevo justificando el terrorismo de Estado».

La Fundación Fernando Buesa tildó de «inaceptable e indigno» defender la guerra sucia, cuando supuso un «error y horror injustificables. Es profundamente ofensivo y doloroso para las víctimas de los GAL y para la sociedad leer esta entrevista». R. S.

Declaraciones

«¿Cuándo la Declaración del 18 de Octubre del Estado? [en alusión a la que hizo la izquierda independentista]»

Arnaldo OTEGI

Coordinador general de EH Bildu

«Se jactan de lo que hicieron, presumen de impunidad, humillan a las víctimas»

EGIARI ZOR

 

 

«Es absolutamente inaceptable e indigno defender la 'guerra sucia' contra ETA. Fue un horror »

FUNDACIÓN FERNANDO BUESA

 

 

«Resultan incalificables las declaraciones, o mejor dicho ‘confesiones’, de Barrionuevo»

Beatriz ARTOLAZABAL

Consejera de Justicia de Lakua