«A Pablo González, como mínimo, le han robado un año de vida y eso es irreparable»
El lunes se cumplieron nueve meses de la detención irregular del periodista vasco Pablo González por parte de las autoridades polacas. Su amigo y compañero de coberturas, el fotógrafo documental residente en Vigo Juan Teixeira, pide justicia para él en una conversación mantenida con NAIZ y exige al Gobierno español una mayor intervención.

«Podría haber sido yo y estar en su lugar, absolutamente. Es muy duro», reflexiona Juan Teixeira. Este fotógrafo documental estuvo siete veces en Ucrania trabajando con Pablo González, el periodista vasco detenido en situación irregular por el Gobierno de Polonia el 28 de febrero, hace ya más de nueve meses.
Teixeira ha viajado con González desde 2012 a Ucrania; han estado en el Donbass, Kiev y otras regiones ucranianas. Estaba con él cuando miembros del servicio secreto ucraniano le interrogaron informalmente y le señalaron ya como espía ruso. Ambos regresaron al Estado español, pero el periodista vasco volvió a Polonia para cubrir el éxodo de refugiados hasta que fue apresado y acusado sin pruebas, ya que sólo se han presentado como evidencias que tiene pasaporte ruso (nació en Moscú) y dinero en efectivo.
Los dos se conocen desde los tiempos del máster en Periodismo que realizaron en Bilbo y las prácticas en “El Correo”. «Cuando acabamos teníamos inquietudes similares, hicimos equipo y él se encargaba de escribir y yo de la fotografía y del video», recuerda. La última vez que pudo verlo fue unas dos semanas antes de la detención. «Todavía no he podido volver a tener contacto. Le he escrito cartas, pero no sé si le han llegado, creo que no. A mí probablemente me considerarán colaborador o algo así porque en todo lo que hizo Pablo en Ucrania yo estuve siempre con él. Me tendrán ‘fichado’. Pero sé que a su mujer sí le envió cartas manuscritas y a la madre y a una amiga de Barcelona», comenta.
González pudo ver en persona hace dos semanas por primera vez a su pareja, Oihana Goiriena. Según relata Teixeira, ella lo vio «sicológicamente fuerte, sigue siendo él y tiene fuerza. Asegura que va a demostrar su inocencia», aunque también lo percibió «físicamente muy delgado» y «estuvieron solo dos horas».
González tiene un problema en la piel y no le permiten acceso a la pomada que requiere, tampoco a tomar vitaminas. Pasa 23 horas al día encerrado en la celda. No ha habido juicio, la prisión es provisional y nadie conoce las pruebas del presunto delito de espionaje.
Preguntado por lo que le genera a Teixeira el hecho que podría ser él quien estuviera viviendo este calvario, responde que «al principio no te lo crees mucho, después vienen la ira, la pena, y ahora estamos en un punto en que… es muy difícil llevarlo. Se hace larguísimo, va a cumplir un año ya, porque le han prorrogado tres meses la prisión. O sea, que como mínimo se va a echar un año entero que le han robado de su vida, eso es irreparable».
La actitud española
Sobre la respuesta del Gobierno español a la detención, Teixeira se muestra muy crítico. «Han hecho entre poco y nada. Hacen lo mínimo, le prestan la misma ayuda que a cualquier otro ciudadano, pero no se tiene en cuenta en esta detención que él es periodista, hacía su trabajo y que se vulneran sus derechos», precisa. Sobre por qué esta actitud de Asuntos Exteriores, opina que es «porque el CNI está implicado en esta detención irregular».
«Cuando estábamos en Ucrania, agentes del CNI interrogaron a su mujer en el País Vasco, y a su madre y a un amigo en Barcelona. Fueron charlas informales en la calle. Y ellos dicen que estaban investigándolo como espía ruso. Se presentaron como agentes del CNI y miembros de la Policía Nacional. Y creo que esta actitud también se debe a que a la Unión Europea no le interesa tener a malas a Polonia por la importancia geoestratégica en el conflicto y los millones de refugiados», señala.
El sábado pasado, el tribunal polaco de Przemyśl acordó prorrogar otros tres meses la prisión preventiva impuesta a González. «El tribunal ha decidido prolongar el arresto otros tres meses», declaró un portavoz judicial, precisó que la razón de la decisión es «confidencial» y que solo se comunicará a las partes. Fue la tercera vez que prorrogan el arresto. La Fiscalía todavía no ha presentado acusación en su contra, por lo que todavía no tiene fecha de juicio.
A los ocho meses de detención, juristas y periodistas acudieron al Ministerio de Exteriores, a las sedes de la Comisión y el Parlamento europeo y a la embajada de Polonia en Madrid con una petición firmada por 150 profesionales en la que exigían que se cumplan «garantías democráticas» con el periodista vasco.
KENDUTAKO DENBORA BERRESKURAEZINA
«Pablo Gonzalezen egoeran ni egon nintekeen», esan du Juan Texeira fotokazetariak. Ukrainan, bata zegoen tokian zegoen bestea, elkarrekin istorioak kontatzen, Pablo letrekin eta Juan irudiekin. Bera ere «fitxatuta» izango duten susmoa du eta aitortu du «espioi errusiarra» den akusazio faltsuaren aitzakian preso mantentzen duten lagunaren falta gogorra egiten ari zaiola. Gonzalezek kartzelan dituen bizi baldintzen eta haren atxiloketan zerbitzu sekretu espainolek izaniko esku-hartzearen berri ematen du Texeirak, eta kendutako urtea berreskuraezina dela azpimarratu.

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