Berriz Recycling impulsa el vertedero de Artxanda, ecologistas piden transparencia

Concejales de la oposición en el Ayuntamiento de Bilbo visitaron este pasado martes el futuro vertedero que Berriz Recycling pretende poner en marcha en Artxanda. Sin embargo, la empresa y los dirigentes del Consistorio negaron el acceso a la prensa y a Ekologistak Martxan, que denuncia la falta de transparencia de este proyecto.

Punto de acceso al lugar en el que se pretende emplazar el futuro vertedero.
Punto de acceso al lugar en el que se pretende emplazar el futuro vertedero. (Asier ROBLES)

Con motivo de una visita de los concejales de la oposición al futuro vertedero que Berriz Recycling S.L. pretende poner en marcha en el monte Artxanda, al norte de Bilbo, Ekologistak Martxan -que participa en la plataforma Artxanda Parke Bai junto a otras asociaciones ecologistas y vecinales- ha vuelto a solicitar una visita pública para que los agentes sociales puedan conocer los detalles del proyecto.

La del martes se trató de una visita organizada por el Ayuntamiento de Bilbo para los concejales de la oposición, ya que los miembros del equipo de Gobierno (PNV y PSE) realizaron otra hace unas semanas.

Miembros de Ekologistak Martxan se personaron a la entrada de las instalaciones, solicitando participar en la misma. Fue el propio dueño de la empresa, Germán Hormaza Villelabeitia, quién les cerró el paso, señalándoles que se trataba de «una visita institucional».

Un redactor de NAIZ también pidió acceder al lugar, pero el presidente de Berriz Recycling lo rechazó con los mismos argumentos. «Ahora les invito a que salgan», dijo el empresario.

Los ecologistas aprovecharon la ocasión para hacer entrega del documento de alegaciones al proyecto, presentado por la plataforma Artxanda Parke Bai el 23 de enero, a los concejales de la oposición (EH Bildu y Elkarrekin Podemos) y al concejal delegado de Obras, Planificación Urbana y Proyectos Estratégicos, Asier Abaunza (PNV), que a su llegada había reiterado el veto a Ekologistak Martxan.

Los concejales del PP no acudieron a la visita, aunque desde Ekologistak Martxan señalaron que les harían entrega del documento en el Ayuntamiento.

Abaunza les dijo a los ecologistas que si querían participar en alguna visita debían pedirlo al Consistorio. En una nota emitida posteriormente, Ekologistak Martxan recordó que ha solicitado en «reiteradas ocasiones», tanto al Consistorio como al Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Lakua, participar en una visita de estas características «al ser parte interesada y afectada por el proyecto».

A su juicio «se debería ofrecer la oportunidad de conocer los detalles del mismo en persona», tal y como se ha hecho con los concejales municipales, algo que ayudaría a «mejorar la imagen del proyecto y aportar una mayor transparencia».

Antiguo depósito.

El proyecto ocupa un paraje a las faldas del pequeño monte San Bernabé, entre Erandio, Sondika y Bilbo. Se trata de una zona donde hasta finales del siglo XX había un vertedero en el que había residuos sólidos urbanos, industriales y escombros. También se interpuso una denuncia por la presencia irregular de lindano. El vertedero fue abandonado sin clausurarse oficialmente.

Fue la empresa Bidezain S.L. -Germán Hormaza también figura como su apoderado- la que compró los terrenos y en 2020 informó de las actuaciones exploratorias que pensaba efectuar con el objetivo de poner en marcha un nuevo depósito de Residuos No Peligrosos (RNP), así como una planta para tratamiento de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), bajo la firma Berriz Recycling.

Algunas voces advierten de que tras este proyecto estaría la posibilidad de hacer negocio con todos los escombros y residuos que generarán en unos años las obras del TAV en Bilbo. El proyecto de Berriz Recycling todavía no está autorizado, aunque Lakua y el Ayuntamiento han defendido su apertura.

Se trata de un proyecto que choca con revitalización de Artxanda como pulmón verde de la ciudad. No es el único de este estilo en la zona. Promociones Zubiarraun 2004 pretende construir en la ladera de Lezama un vertedero que sería el doble de grande que el de Zaldibar, de cuyo derrumbe se han cumplido tres años.