Agustín GOIKOETXEA
BILBO

Ayuno y encierro de cinco días en Bilbo por una pensión mínima de 1.080 euros

Las pensiones «de miseria» que cobran 279.480 personas en Hego Euskal Herria -de ellas 199.800 son mujeres- han llevado al movimiento de pensionistas a convocar un ayuno y encierro del 13 al 18 de marzo en Bilbo, que concluirá con una manifestación. Se pide a los Gobiernos de Urkullu y de Chivite que las complementen hasta 1.080 euros.

Las y los pensionistas vascos consideran irrenunciable la pensión mínima de 1.080 euros.
Las y los pensionistas vascos consideran irrenunciable la pensión mínima de 1.080 euros. (Raúl BOGAJO | FOKU)

El Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria ha convocado del 13 al 18 de marzo un ayuno y encierro en Bilbo para demandar a los Gobiernos de Iñigo Urkullu y de María Chivite que complementen las pensiones mínimas hasta los 1.080 euros, tal y como propone la Carta Social Europea. Una semana de movilización que concluirá el día 18 con una manifestación que partirá al mediodía desde la plaza Elíptica, a la que animan a sumarse a otros sectores.

La pensión mínima de 1.080 euros en 14 pagas es una reivindicación que llevan planteando desde hace más de cinco años, al estimar que «es un ingreso básico para que una persona pensionista pueda acceder a una vida digna en su vejez, y es una medida efectiva para reducir la brecha de género en las pensiones».

En Hego Euskal Herria, tras incluir la última subida del 8,5%, 199.800 personas no llegan a percibir una pensión mensual de 800 euros, de las que 154.000 son mujeres. Las que no llegan a 1.000 euros, según los datos facilitados ayer en rueda de prensa, son 279.480 pensionistas, de las que 199.800 son mujeres.

En la actual coyuntura, de subida generalizada de precios de recursos básicos como la alimentación y la energía, desde el movimiento de pensionistas estiman que es responsabilidad de los Gobiernos e instituciones de Hego Euskal Herria complementar a 1.080 euros la pensión mínima. «Mantener las condiciones de confortabilidad en las viviendas, garantizar la salud, alimentación sana y servicios de atención y cuidado es cada vez más difícil», advirtieron.

Manifestaron que los Ejecutivos de Iñigo Urkullu y de María Chivite «no pueden mirar a otro lado, no podemos permitir que haya pensiones de miseria». «No quieren dar pena» y su objetivo es que los responsables políticos respondan a sus demandas, incidiendo en que no piensan dar esta batalla por perdida.

Desigualdad

«Pensiones, salarios y servicios públicos son los paganos de un desigual reparto de la riqueza que, a través de las políticas públicas, hace que los ricos sean cada vez más ricos a costa de la mayoría», destacaron.

La nueva iniciativa del movimiento de pensionistas arrancará el 13 de marzo, a las 12.00, con la concentración ante el Ayuntamiento de Bilbo, de donde partirá una marcha hasta un local de la calle Fernández del Campo que acogerá el ayuno y encierro de 30 personas por motivos de aforo. Ese día, en Iruñea, se movilizarán ante el Parlamento y Gobierno navarro para exigir que se aplique la subida.

Todos los días se reunirán a las 11.30, en la plaza Elíptica, en Bilbo, para desarrollar distintas acciones. El martes acudirán a la sede de la Seguridad Social para pedir que modifiquen el sistema de cita previa, que no está generando más que problemas, y entregarán en la Subdelegación del Gobierno un escrito al ministro José Luis Escrivá para que fije la pensión mínima en 1.080 euros, «porque no hay excusa una vez que el SMI se ha fijado en esa cantidad». A la tarde, habrá una mesa redonda sobre el futuro de las pensiones en Europa.

El miércoles irán a la Delegación de Lakua y a Emakunde para que sus responsables atiendan su reivindicación. Por la tarde, abordarán en una mesa redonda cómo acabar con la brecha de género. El jueves visitarán las sedes de los partidos para hacerles partícipes de sus peticiones y por la tarde llevarán a cabo un encuentro con pensionistas de otros pueblos del Estado.