Vida privada y corona
Si los asuntos de la entrepierna de los reyes pertenecen a sus vidas privadas, ¿cómo se genera la transmisión hereditaria de la corona, las prebendas y el patrimonio? Los políticos de baratillo, al acercarse a los asuntos del suegro de Urdangarín, se colocan en la actitud más plebeya y más fuera de cualquier rango histórico y político, intentan deslindar los asuntos supuestamente personales o privados y lo público, cuando ese señor va con guardaespaldas pagados desde los presupuestos generales, lo que le hace ser, todavía y contradictoriamente con su vida disoluta y antiespañola por defraudador, alguien con mucho poder y mucha incidencia en lo cotidiano de la política y la economía del reino de España.
Si es cierto y comprobable lo que ahora llaman los periodistas de repetición, la cuarta hija del Emérito tiene derechos de todo tipo y, entre ellos, los de sucesión, la posibilidad de acceder a la corona, ella o sus descendientes, y, sobre todo, la herencia económica, tanto del dinero controlado como todas las cajas B, C y D, que se le supone tiene ese Borbón tan genuino, tan ladrón, chulo y nombrado de manera poco recomendable por Francisco Franco, el dictador genocida.
Por lo tanto, la vida privada es privada cuando es de verdad privada y no cuando toda su peripecia de vida se hace bajo el manto real, jerárquico, institucional, todo cuanto hace desde ese lugar es público, lo son los regalos que reciben y si hubo un rey que ejerció una manera especial del derecho de pernada, todo sus efectos, son públicos. Y Bárbara Rey como viene confesando no nos dejará mentir.

Piden cuentas por la contratación pública de dos directivos de Solaria

El PNV cesa a tres ediles de Getxo imputados por el derribo del palacete

Euskal Estatua helburu, egitekoa eta zuzendaritza eraberritu ditu Sortuk

«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco»
