Raimundo FITERO
DE REOJO

El precio de la orina

Nuestro cuerpo es una maquinaria compleja que necesita de muchos elementos químicos para que todo su físico funcione. Supongamos que el centro neurálgico lo tenemos en la cabeza, después está el corazón y sus sistemas de riego, el hígado como gran recicladora de excedentes, riñones, pulmones, estómago, vesícula, bazo y así hasta completar un organigrama perfectamente funcional. En un principio debió ser muy ágil, simple de arreglar cuando se producían desajustes y la obsolescencia la marcaba el deterioro de materiales y alguna equivocación en los usos y costumbres alimentarios o reproductivos.

A partir de la anatomía podemos llegar a la filosofía, la farmacia o la política. Las religiones se han encargado de crear disfunciones mayores en los cuerpos libres para volverlos atormentados y pecaminosos. La farmacología orgánica devolvió al alma funciones reparadores más allá de la fe y la superstición. Pero la industria de las drogas envasadas se está involucrando en el desastre general. Han encontrado un activo que es capaz de adelgazar y que se está probando para prevenir conflictos mayores en personas con diabetes y obesidad mórbida. Un investigador asegura que ataca al eje central y ayuda incluso a alimentarse de manera más sana. Estamos en este punto, pero cuesta tanto cada inyección que está solamente al alcance de millonarios.

En medio de esta inmersión farmacéutica, Tamara Pazos bióloga especialista en neurociencia predica que la ingesta de suplementos que no necesitamos sólo sirve para producir una orina muy cara. Y los espárragos, ¿qué?