Como un esperpento
En la década de los años veinte del siglo pasado, el dramaturgo, gallego y republicano, Valle Inclán puso de moda en teatro lo que se llamó el esperpento, una manera de mostrar la realidad en su versión más «grotesca y ridícula». Ahora, cien años después, el esperpento renace como un hacer político, tras el cual se adivina la tragicomedia de una crisis ideológica e histórica que da miedo. Los aplausos del Parlamento de Canadá a un “héroe” ucraniano que durante la II Guerra Mundial luchó contra Rusia forman parte del desatino comunicativo, político y militar que hoy rodea a la guerra de Ucrania y a su presidente Zelenski. Con los mínimos conocimientos de Historia, exigibles en la información y en la política, se debería de conocer el apoyo que Ucrania dio al nazismo y que el frente ruso fue decisivo para derrotar a Hitler. Si el citado “héroe ucraniano” luchó contra Rusia, está claro que lo hizo de lado del nazismo. Y aunque hoy, a sus 98 años, sea un “respetable” ciudadano canadiense, benefactor de la Universidad de Alberta, su pasado nazi es irreversible. Y es que en la propaganda contra Rusia todo está permitido, hasta la ignorancia. A Valle Inclán el esperpento le sirvió para criticar la sociedad de su tiempo. Ahora, solo es una forma triste de narrar el presente.

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