GARA
DOMINTXAINE

La enfermedad hemorrágica epizoótica agrava la crisis ganadera

Una visita a la explotación que regenta Annick Veschembes en la localidad zuberotarra de Domintxaine permitió al sindicato ELB sensibilizar sobre las consecuencias que la crisis sanitaria detectada en verano, y que afecta a ganaderos del conjunto de Euskal Herria, acarrea a un sector que vive «un contexto extremadamente difícil».

La enfermedad es raramente letal para el animal, pero impacta en el negocio ganadero .
La enfermedad es raramente letal para el animal, pero impacta en el negocio ganadero . (Guillaume FAUVEAU)

El sindicato ELB organizó el lunes una visita a la explotación de vacas lecheras que regenta la ganadera Annick Veschembes en Domintxaine.

El objetivo de la visita era sensibilizar a los electos de Ipar Euskal Herria de las consecuencias provocadas por la conocida como enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE).

Se estima que de las 4.700 explotaciones ganaderas existentes en el departamento del que forma parte Ipar Euskal Herria 1.700 están afectadas por esta enfermedad, que es transmitida por la picadura de un parásito de tipo culicoide.

Según explicó Ugo Arbelbide, miembro de ELB, «el objetivo de la visita era sensibilizar a los electos y solicitarles que hagan lo que está a su alcance para paliar esta crisis».

Acudieron a la cita en la localidad zuberotarra el diputado en París por el Partido Socialista (PS) Iñaki Echaniz, la vicepresidenta de la Mancomunidad Vasca y responsable del área de agricultura, Isabelle Pargade, y Beñat Cachenaut, suplente del senador por Les Républicains (LR), Max Brisson, informa “Mediabask”.

AYUDAS CLARAS Y RÁPIDAS.

Ni la Región de Nueva Aquitania ni el Departamento de Pirineos Atlánticos acudieron al encuentro, por lo que presentaron excusas, mientras que el subprefecto no respondió a la invitación de los agricultores que, sin embargo, tenían especial interés en evocar con el representante del Estado el programa de ayudas, al depender este del Gobierno de París.

Aunque el ministro de Agricultura, Marc Fesneau, anunció el pasado 2 de noviembre, en el marco de una visita a Biarno, que el Estado ayudaría a los ganaderos afectados, desde entonces «no tenemos más noticias ni sobre las modalidades de las ayudas ni sobre las fechas que se barajan para percibir las mismas», se quejaba, a este respecto, Arbelbide.

El representante sindical apelaba a tener en cuenta la gravedad de la situación, ya que a esa contabilidad oficial que habla de 1.700 explotaciones afectadas en el Departamento de Pirineos Atlánticos hay que sumar «aquellas explotaciones en las que los ganaderos asumen por sí mismos el tratamiento de los animales».

«La enfermedad llega en un contexto muy complicado», remarca el representante de ELB, ya que la nueva crisis sucede a la sequía vivida el año pasado, a la inflación que ha encarecido el costo de la alimentación de los animales y a otras crisis sanitarias como la derivada de la tuberculosis bovina.

«Hemos querido explicar directamente a los responsables políticos que es urgente articular ayudas simples, rápidas y justas, porque muchos ganaderos tienen la sensación de que, si no reciben apoyo, esta pueda ser la gota que colme el vaso y les lleve al cese de actividad», resumía el portavoz del sindicato vasco.

Los primeros casos de la enfermedad hemorrágica epizoótica fueron detectados el año pasado en la isla de Sardinia (Cerdeña). La dolencia se fue extendiendo, llegando a la Península Ibérica y al departamento francés de Altos Pirineos. De ahí que no tardara en aparecer en las explotaciones vascas, a ambos lados de los Pirineos, hoy seriamente afectadas por la crisis sanitaria.

SÍNTOMAS LEVES

Los primeros casos en Ipar Euskal Herria se comunicaron en septiembre pasado y llevaron a tomar medidas de protección en torno a dos explotaciones, una situada en Hazparne (Lapurdi) y otra de Etxebarre, en Zuberoa.

No se trata de una enfermedad con alto índice de mortalidad para el ganado, ni tampoco presenta riesgos de transmisión conocidos para el ser humano.

Si bien muchas veces los síntomas que presentan los animales son más bien leves -los bovinos acusan cansancio o tienen dificultades para caminar, presentan problemas de digestión y, más habitualmente, congestión en mucosas con eventual aparición de sangrado- el impacto que tiene en las explotaciones ganaderas es muy importante.

El protocolo sanitario aplicado por la Unión Europea para evitar la expansión de la enfermedad obliga a aislar el ganado y prohíbe su traslado y, por descontado, la venta de leche o carne del bovino.