Podemos por detrás del Pacma
No hay ánimo burlesco en el titular, ni para unos ni para otros. Pero sí una constatación: el partido morado, importante todavía a nivel estatal, ha logrado el 0,25% de los votos en las elecciones gallegas. Ha quedado por debajo del Pacma, un partido que ha logrado el 0,35% y que, sin ánimo alguno de ofensa, suele considerarse residual.
No están mejor en Sumar, donde no han llegado ni al 2%, por detrás de Vox. El batacazo para el espacio de la izquierda confederal del Estado español es espectacular, inapelable. El resultado del BNG es histórico, pero en solitario no se puede.
Hace cuatro años, la candidatura conjunta de Podemos, Esquerda Unida y Anova logró 51.630 votos. En las provincias de A Coruña y Pontevendra alcanzó el 4,5% de los votos. De no ser por la ley electoral de Fraga, que sitúa en el 5% el umbral para lograr representación, hubieran entrado en el Parlamento gallego.
Hace cuatro años, juntos, en un Parlamento con las mismas normas que el de Gasteiz o el de Iruñea, hubieran atenuado y condicionado la robusta mayoría absoluta lograda por Feijóo. Por separado, ahora, ni siquiera han superado el umbral del 3%. Hay lecciones gallegas para las sucursales vascas de Podemos y Sumar.

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