El muro amarillo resiste y Hummels sorprende para alcanzar la final
Un gol de Hummels, a la salida de un córner, certificó la victoria de un Borussia Dortmund que alcanza por tercera vez en toda su historia una final de la Champions. El PSG puso toda la carne en el asador, pero los de Luis Enrique, al igual que en la ida, estuvieron negados de cara a la portería.

El Borussia Dortmund regresa a Wembley, escenario de su última final de la Champions en la que cedió ante el Bayern de Munich (1-2). El muro amarillo vuelve a alcanzar una final de la Champions once años después al eliminar al PSG en las semifinales del campeonato. El equipo alemán, que en la liga doméstica es el quinto clasificado, fue capaz de frustrar todos los planes de uno de los favoritos de la Liga de Campeones. El muro amarillo de Signal Iduna Park fue emulado por los jugadores para frenar las intentonas, que no fueron pocas, de los parisinos, que estaban obligados a remontar.
Los de Luis Enrique fueron superiores -al menos a la hora de generar peligro- tanto en la ida como en la vuelta, pero estuvieron negados de cara al gol. Hasta cuatro disparos estrellaron en la madera los locales, tres de ellos una vez que el Dortmund doblegase su renta gracias a un cabezazo de Matt Hummels -imperial en todos los aspectos- a la salida de un córner en el minuto 50.
Después de una primera mitad en la que ninguno de los dos equipos quiso enseñar sus cartas, los visitantes dieron un golpe en la mesa en uno de sus primeros acercamientos a la portería defendida por Donnarumma, que en la primera mitad se hizo grande al detener el mano a mano a Adeyemi, venido a menos en el partido de vuelta. Y es que el jugador más destacado del flamante finalista fue el capitán, que, además de marcar el 0-1, estuvo sensacional en cada batalla defensiva. El PSG pidió penalti en una acción suya con Dembélé, pero hasta en eso fue efectivo el defensor alemán, pues la zancadilla fue realizada fuera del área.
Al PSG, que se vio dos goles abajo en una competición que hasta la fecha había dominado -contra la Real apenas se le notó flaquear y remontó con autoridad al Barça-, le empezaron a aparecer los fantasmas de la Champions. Realizó 30 disparos en total, solo cinco fueron entre los tres palos y hasta cuatro lanzamientos fueron repelidos por el poste: el de Zaïre-Emery, el de Nuno Mendes, el de Mbappe -que se queda sin su ansiada orejona con la camiseta parisina- y el de Vitinha, una de las sensaciones del equipo francés durante esta temporada. La frustración se apoderó en el Parque de los Príncipes ante la impotencia de un equipo que tan solo ha alcanzado una final de la Champions en toda su historia.

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