Poco devoto del televoto
Ganó Nemo, una persona no binaria y pansexual suiza que tuvo que superar al misterio de los votos teledirigidos, comprados y amañados que la representante de Israel recibió de una manera que hace sonrojar, porque de estar en una zona baja a partir de los votos profesionales de cada entidad representada, tuvo un crecimiento espectacular al contabilizarse el que, supuestamente, se realiza de manera individual por votantes anónimos. La subida fue tan grande que hasta el último momento se mantuvo como ganadora, lo que hubiera sido un auténtico golpe a la credibilidad de este evento que se ha celebrado entre pitidos, broncas y amenazas de toda índole.
Para señalar lo que tiene de sospechosamente tendencioso e ideologizado el voto popular, pongamos el ejemplo de la parte de RTVE, o sea, del Reino de España, sin saber con exactitud el número de participantes, votos y porcentajes, recibió la máxima puntuación posible la representación israelí por el llamado televoto, lo que nos sitúa ante una disyuntiva a analizar de manera más extensa y con criterios donde la calidad democrática en los procesos electorales o sus votaciones se pueda poner en entredicho. La fiabilidad de estos sistemas de votación telemática parece ser muy poca, debido a su evidente vulnerabilidad.
A la hora en que escribo, en este domingo electoral en Catalunya ha subido el porcentaje de participación a la vez que un robo de cobre en las instalaciones de Rodalies ha dinamitado toda la circulación ferroviaria de la capital. Tiene un tufo a boicot que tira de espaldas. Y no hay televoto.

Irainak txapeldunari bere hizkuntza erabiltzeagatik

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