La galería Windsor Kulturgintza se «realoja» en el Museo de Bellas Artes
Hace siete años, la veterana galería bilbaina Windsor Kulturgintza bajó la persiana definitivamente. Con ella desaparecían más de cuatro décadas de historia y un espacio en el que apoyó y se dio a conocer al arte vasco de vanguardia. El galerista Roberto Sáenz de Gorbea ha cedido parte de ese legado al Museo de Bellas Artes.

Windsor ha sido una de las galerías más importantes de Euskal Herria; indefectiblemente, aparecía siempre citada en ferias como Arco. También era la más veterana y una de las más antiguas del Estado español. Pero el mercado del arte y los propios compradores han cambiado radicalmente y, al igual que hicieron después otras veteranas como, en 2023, la donostiarra Altxerri, esta galería tuvo que cerrar sus puertas en 2017 «con mucho dolor, pero mi salud era lo primero», confesó ayer el galerista Roberto Sáenz de Gorbea.
Emocionado al recordar a su padre y fundador de la galería, Miguel Sáenz, y a su hermano Xabier, crítico de arte, docente e investigador fallecido hace nueve años, Roberto Sáenz de Gorbea acudió a la presentación de su primera donación al museo: 200 obras de 150 artistas, que son parte de la colección personal que arrancó en 1981, cuando tomó las riendas de Windsor. Estas obras -pinturas, esculturas, en papel...- ofrecen un panorama representativo del arte vasco realizado sobre todo en las décadas de 1980 y 1990.
«No ha sido fácil conservar todas las obras, porque no soy rico, ya que las necesidades económicas me obligaron a tener que vender algunas de las que no quería desprenderme», reconoció el galerista. Lo más difícil, en todos estos años, ha sido la parte económica, aunque, gracias a que pudo trabajar en paralelo en el montaje de exposiciones y asesoramientos a entidades, pudo «seguir teniendo la galería abierta y libertad de movimientos», afirmó.
Pese a todo, en estos años su colección personal se ha convertido en una especie de “corpus” representativo de la vanguardia vasca de los años 80, 90 e incluso 2000. Hay primeros trabajos de artistas de renombre, trabajos también de algunos que han desaparecido del panorama artístico... la lista es impresionante: Ramón Carrera, Txomin Badiola, Pello Irazu, Juan Luis Goenaga, Darío Urzay, Jesus Mari Lazkano, Dora Salazar, los hermanos Roscubas, José Ramón Amondarain, Manu Muniategi, Jon Mikel Euba...
RESTAURAR Y GUARDAR
Ahora toca catalogar, investigar y restaurar todas estas obras, que pasan a formar parte de la colección permanente del museo, como apuntó Miguel Zuzaga, director del Bellas Artes. Por cierto, que Roberto Sáenz de Gorbea no descarta que vaya a realizar una segunda donación.
Situada primero en el número 10 de la calle bilbaina Marqués del Puerto, cuando abrió sus puertas en 1971 la galería tomó su nombre de la cafetería de aire inglés que estaba en el lugar. Pronto comenzó a ser frecuentada por coleccionistas y aficionados al arte, que hicieron de ella un punto de encuentro. Entre 1977 y 1981, junto con las exposiciones artísticas, acogió otras iniciativas culturales. Entre sus recuerdos de los inicios, el galerista recordó que, su padre «entendía el futuro artístico desde esa perspectiva y posibilitó que el espacio fuese un lugar de encuentros y de tertulias donde coincidían médicos, cineastas, poetas, coleccionistas, artistas, periodistas y hasta magos, creando un ambiente de lo más plural y cosmopolita».

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