Raimundo FITERO
DE REOJO

Rozando el poste

Perdonen mi absorción absurda. Rozando el poste. Pero es una buen metáfora para intentar plasmar las sensaciones que llegan sobre la condición humana cuando tiene alguna responsabilidad otorgada por los dioses o los votos. Rozando el poste, en el sentido de que no parece que hay gol, ni fuera de juego, ni organización intrínseca de posiciones de avance hacia un subcampeonato de valores democráticos clásicos. Quizás vaya siendo la hora de entender que el desgaste sufrido por los conceptos políticos conduce a este desorden estructural indefinido.

En el parlamento italiano con un bandera patria de por medio acaban a hostias. Se forma un tumulto morrocotudo en el que no es posible distinguir la cantidad de usieres que interceden, de atacantes, defensores, mixtos y policías de seguridad con disfraz. Es una lección más del cambio climático en las políticas locales y europeas que se parecen cada vez a otras latitudes donde sí nos han acostumbrado a ver estas escenas llenas de violencia. En Francia, nada menos, en la sede del partido de los republicanos gaullistas, para abreviar, se forma otro tumulto porque militantes quieren entrar, pero el pactista con Le Pen se lo impide, por lo que se reúnen en un local contiguo y lo destituyen. O sea, un golpe de partido se deberá llamar la acción de unos contra otros.

En el Senado de Argentina se aprueba con un solo voto de diferencia el famoso paquete de medias de la motosierra de Milei, sin poder que entren las privatizaciones más alocadas pretendidas, mientras en la calle hay tumultuosas manifestaciones y enfrentamientos con las policías.