Israel causa una nueva masacre al bombardear un campo de refugiados
El régimen sionista provocó ayer una nueva masacre al bombardear el campo de refugiados de Al-Shati y el barrio de Al-Tuffah, en la ciudad de Gaza, y matar a medio centenar de personas, solo unas horas después de haber atacado una vez más las tiendas de los civiles desplazados en Al-Mawasi y haber matado a al menos 25 palestinos a unos metros de la oficina del CICR.

Mientras la Unión Europea exigía una investigación independiente tras el ataque que el viernes mató a al menos 25 palestinos desplazados cerca de la oficina del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en el sur de la Franja de Gaza, Israel bombardeaba de nuevo un campo de refugiados provocando alrededor de medio de centenar de muertos, esta vez en la ciudad de Gaza.
Los bombardeos aéreos israelíes alcanzaron ayer varias viviendas en el campo de refugiados de Al-Shat, donde un bloque residencial quedó completamente destruido, matando a al menos 25 personas, varias de la misma familia. En Al-Tuffah -distrito de la ciudad de Gaza- acabaron con la vida de otras 18 personas y en el barrio de Al-Zeitun, a siete personas más, según informaron las autoridades gazatíes.
Como hace con cada masacre, poco antes de los ataques, el Ejército sionista habló de dos ataques contra «posiciones de Hamas» en la capital gazatí, sin dar más detalles, aunque fuentes de seguridad indicaron a medios israelíes que entre los objetivos del ataque se encontraría uno de sus más destacados miembros, su jefe de operaciones, Raad Saad.
La zona del campamento alcanzada se encontraba en las inmediaciones de una mezquita y los equipos de rescate seguían buscando personas desaparecidas bajo los escombros, según las autoridades.
El último balance de víctimas mortales, publicado antes de estos ataques, recogía que al menos 101 palestinos habían muerto y 169 habían resultado heridos por los bombardeos en las últimas 24 horas, las cifras más altas en un solo día desde el ataque israelí en Nuseirat en una operación para liberar rehenes y que se saldó con casi 280 muertos.
Desde el inicio de esta brutal ofensiva sionista contra la Franja de Gaza, hace 261 días, Israel ha matado a más de 47.000 palestinos y herido a más 85.900, de los que se han recuperado más de 37.550 cuerpos. Decenas de familias palestinas han sido completa o parcialmente aniquiladas.
El máximo responsable diplomático de la UE, Josep Borrell, exigió la investigación inmediata del bombardeo del viernes a unos metros de la oficina del CICR, que mató a 25 personas. Borrell recordó que «la protección de los civiles es una obligación de las Convenciones de Ginebra y que todas las partes en conflicto» tienen que cumplir con ella.
«ZONA DE SEGURIDAD»
El objetivo del ataque fueron las tiendas de campaña de los desplazados que rodeaban la oficina del CICR en Al-Mawasi, una estrecha franja de tierra adonde el Ejército israelí envió a decenas de miles de palestinos que habían llegado desplazados hasta Rafah.
Testigos que perdieron a familiares aseguraron que las fuerzas israelíes lanzaron un segundo bombardeo cuando algunas personas salían de sus tiendas para socorrer a las víctimas del primer ataque.
El campamento de Al-Mawasi había sido designado «zona de seguridad» humanitaria por Israel y miles de personas se habían refugiado allí tras el asalto israelí a Rafah, que comenzó el pasado 7 de mayo.
Mientras, en Líbano, donde los choques entre fuerzas sionistas y Hizbulah se han recrudecido, el Ejército israelí dijo haber matado en un ataque aéreo en el sur al destacado miliciano Ayman Ghatma, miembro del brazo armado de la formación libanesa Al Jamaah al-Islamiya, vinculado a Hamas y al que sitúa como responsable de suministro de armas a ambos grupos.

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