Una superviviente de cáncer lleva un año a la espera de una mamografía
G.L.L. superó un cáncer de mama hace 17 años y desde julio de 2023 está a la espera de que le den cita para una mamografía en la OSI Araba. Un informe genético dicta que debe realizarse pruebas anuales, tal y como recomiendan entidades internacionales en el caso de personas que han superado un tumor. «Me parece increíble», lamenta.

Hace 17 años que G.L.L. superó un cáncer de mama. Los últimos años se ha sometido en Donostia a revisiones anuales, que incluían la realización de mamografías. Pero la situación cambió el año pasado, concretamente el 12 de julio de 2023, cuando solicitó el traslado de su expediente a Gasteiz. En los doce meses que han transcurrido desde entonces no le han realizado ninguna prueba diagnóstica.
En declaraciones a este periódico, esta mujer explica que tanto ella como sus sobrinas, que también padecieron cáncer de pecho, se sometieron a un estudio genético, que dictaminó la necesidad de realizar mamografías y revisiones anuales hasta los 85 años. Algo que va en línea con las recomendaciones internacionales, tal como han confirmado a GARA desde la Asociación Española Contra el Cáncer.
Sin embargo, G.L.L. acudirá la semana que viene a su cita con el ginecólogo sin haberse sometido a la prueba pertinente. «No tiene sentido. ¿Qué sentido tendría ir al traumatólogo sin una radiografía? ¿Cómo te va a diagnosticar?», se pregunta, al tiempo que recuerda que en Donostia salía del ginecólogo con cita para el año siguiente y con fecha para la mamografía.
Pensó en la posibilidad de retrasar la consulta con el ginecólogo, pero le daban fecha para el mes de enero. Seis meses más de espera, «y la tensión que provoca esta situación es muy difícil de llevar».
DENUNCIA EN OSAKIDETZA
Así lo asevera en la denuncia presentada el lunes en el Servicio de Atención a Pacientes y Personas Usuarias de Osakidetza, donde reclama, «para mí y para todas las mujeres que estamos en esta situación, una atención adecuada y ‘planificada’ para coordinar las mamografías y las consultas ginecológicas en beneficio de todas».
«Yo o cualquier otra persona tiene que organizar su vida, y no me parece aceptable estar un año con esta tensión», expone, aseverando que su volante para la realización de la mamografía está en Txagorritxu, apilado en un «tocho majo». Ella misma lo vio cuando acudió a pedir una explicación. «Dicen que no la pueden hacer antes de la consulta, que no tienen suficientes radiólogos», detalla, incidiendo en que los retrasos en este tipo de pruebas no son algo nuevo.
En abril de 2022 se conoció que Osakidetza llevaba acumulados hasta doce meses de retraso en las pruebas de mamografía dentro del programa de detección precoz. Más de la mitad de las mujeres de la CAV de entre 50 y 69 años llevaban ocho meses esperando.
El Departamento de Salud de Lakua, dirigido en aquel entonces por Gotzone Sagardui, lo achacó al covid y aseguró que estaba trabajando para acortar los plazos.
En enero de 2023 se supo que tres Organizaciones Sanitarias Integradas (OSI) de Osakidetza, las de Araba, Bilbo-Basurtu y Barakaldo-Sestao, acumulaban hasta once meses de retraso de media en las citaciones para las pruebas de mamografías. Salud alegó «un cambio tecnológico de calado» para justificar «paradas en el proceso de recuperación de actividad». «¿Y ahora a qué se debe?», se pregunta G.L.L., que hoy acudirá al Ararteko, porque, como ella reconoce, «no sé que más hacer». «Después de dar tantas vueltas no esperaba que ocurriera esto, me parece increíble», señala a este diario.
Su denuncia va más allá de lo personal, ya que, según explica, la persona que le atendió al presentar la queja en Txagorritxu admitió que «hay muchas mujeres que se están quejando» por este motivo. «Había más de un centenar de volantes en el tocho que vi. Y yo pongo la denuncia, pero esto no lo debería sufrir nadie», considera antes de advertir que esta situación revela un trato «discriminatorio. ¿En otras especialidades también lo hacen así? ¿Consultas sin haber hecho las pruebas?».
Asimismo, alerta de que la falta de pruebas pone en entredicho el principio de prevención, pregonado por los responsables sanitarios. «Hablan una y otra vez de prevención, ¿pero qué tipo de prevención es esta?», inquiere.

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