Esos meses de verano del 84. Parte II
1984. Un grupo llamado Kortatu se gestaba en Irun inspirado por los sonidos que llegaban de aquí y de allá, en tiempos locos, convulsos, llenos de energía.
No recuerdo bien dónde pase el verano del 84, pero las efemérides dicen que ese julio nació la primera niña probeta del Estado español y que una película vasca que hablaba de muerte se había estrenado felizmente. Con la caza de brujas y la persecución de las identidades no normativas como base, abriendo camino, Imanol Uribe dirigía un guion de Jose Ángel Rebolledo y María Font llamado ‘‘La muerte de Mikel’’. La Euskal Herria de los 80, la política de la época, las fuerzas de seguridad del estado, las familias tradicionales y la intolerancia hacia las cuestiones vinculadas a la libertad sexual y de género se retratan con cierta habilidad en esta historia que ha dejado su huella, sentimental si se quiere, en obras posteriores como ‘‘80 egunean’’ o ‘‘Ander’’. Una película vasca en la que se hablaba en euskara fue un éxito de taquilla. Hoy sería un unicornio, básicamente por las pocas personas que se acercan a los cines, porque estos han cambiado, porque nosotras también hemos cambiado nuestros hábitos y porque, de momento, va ganando META por goleada (metemos goles en nuestra puerta cada día en Instagram, Facebook, etc.). Han pasado 40 años desde el verano del 84 y creo que le diría cuatro cosas a mi yo del pasado para que espabilara en este presente.

«Basoez hitz egiten dute, baina basoa suntsitzen dute landaketa sartzeko»

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