Nafarroa detalla a Lakua trampas consentidas a Zubieta y pide sanciones
El Gobierno de Nafarroa ha remitido un escrito al Ejecutivo de Lakua en el que detalla las irregularidades cometidas por la incineradora de Zubieta al enviar lixiviados líquidos a la planta de Ecofert de Artaxoa y «solicita la iniciación del procedimiento sancionador por la entrega a gestor no autorizado de los residuos generados en su instalación».

Le directora de Medio Ambiente del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Nafarroa, Ana Bretaña de la Torre, remitió en julio un escrito de 53 folios a la Dirección de Calidad Ambiental y Economía Circular del Ejecutivo de Lakua, en el que detalla las irregularidades cometidas por la incineradora de Zubieta al enviar lixividos líquidos a la planta de Ecofert de Artaxoa y «solicita la iniciación del procedimiento sancionador a Ekondakin (operadora de la incineradora, apunta) por la entrega a gestor no autorizado de los residuos generados en su instalación».
El Departamento navarro que dirige Jose Mari Aierdi, de Geroa Bai, detalla a la Consejería que ahora dirige Mikel Jauregi, que la incineradora de Zubieta envió a la empresa Ecofert de Artaxoa «lixiviados líquidos» y que dicha incineradora «no cuenta con autorización para generar este residuo». Y no fue una cantidad pequeña, sino «3.073 toneladas en 2023».
El Gobierno de Nafarroa recuerda que ese «residuo líquido» se codificó de manera «incorrecta ya que no se trata del residuo correspondiente al código 19 08 12». Pero, además, aclara que aunque esa codificación hubiera sido correcta, a la incineradora de Zubieta «no le corresponden los códigos 02, 03 y 04, por lo que tampoco con esta codificación el residuo es admisible en la instalación de Ecofert».
GESTIONAR BIEN EN ORIGEN
Esto significa que la incineradora estuvo meses enviado miles de toneladas de un residuo que «no cuenta con autorización para generar», y que tampoco la empresa Ecofert podía admitir y ya ha sido cerrada.
El Ejecutivo de María Chivite le recuerda al de Imanol Pradales que «según lo dispuesto en la autorización ambiental integrada del Complejo Medioambiental de Gipuzkoa, todos los residuos generados en las instalaciones se gestionarán de acuerdo con lo dispuesto en la ley de residuos y normativas específicas que les sean de aplicación, debiendo ser, en su caso, caracterizados con objeto de determinar su naturaleza y destino más adecuado».
Y añade que «conforme con lo previsto en la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, las entidades o empresas que realicen una actividad de tratamiento de residuos deberán gestionar adecuadamente los residuos que produzcan como consecuencia de su actividad».
Por ello, Iruñea solicita el inicio de un procedimiento sancionador de acuerdo al «artículo 61 y 62 y de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas».
LAKUA CONSENTÍA
Al margen de que legalmente esa sanción deba dirigirse hacia Ekondakin o habría que mirar a GHK, lo llamativo es que el Gobierno de Lakua sabía y consentía lo que estaba haciendo la incineradora de Zubieta.
En un Acta de Inspección Ambiental tras el vertido a Arkaitzerreka del 18/08/2022, el Servicio de Inspección de la Viceconsejería de Sostenibilidad Ambiental del Departamento de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente da por bueno el envío de los lixiviados a Ecofert, al que califica como «gestor autorizado», a pesar de reconocer que procedían, entre otros, del «foso de la PVE (Planta de Valoración Energética)», es decir que ni podían tener el LER 190811 ni se podían enviar a la planta de Nafarroa, y todo ello debía ser comunicado.

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