«El flamenco está en el corazón de quien lo toca, no en un lugar geográfico concreto»
Josemi Carmona, Rycardo Moreno, Diego del Morao y Dani de Morón participan en Alzapúa, nombre de la producción propia que, desde el año pasado, propone Flamenco On Fire, para homenajear al gran maestro navarro Sabicas. El espectáculo ideado para este año, ‘‘Alzapúa II’’, tendrá lugar hoy en Baluarte.

Alzapúa es el nombre de la producción propia que el año pasado puso en marcha el Flamenco On Fire para homenajear al gran maestro navarro Sabicas, en un festival que no deja de crecer año tras año. En esta ocasión, el espectáculo, ‘‘Alzapúa II’’, que tendrá lugar en Baluarte, contará con las guitarras de Josemi Carmona, Rycardo Moreno, Diego del Morao y Dani de Morón, y con la colaboración de ‘‘Farruquito’’ al baile, y de Lela Soto y Delia Membrive al cante.
¿Cómo surge la idea de llevar a cabo esta producción propia?
ARTURO FERNÁNDEZ:
Alzapúa nace de un compromiso de Flamenco On Fire por difundir la guitarra de concierto. Desde sus inicios, el festival arranca con la idea de recuperar la obra y el nombre del maestro Sabicas, y por eso había una voluntad de mostrar la guitarra en el espacio más grande que tenemos, que es Baluarte. Además, responde a un proyecto que gira en torno a la guitarra, pero también intenta representar su estado actual a través de diferentes generaciones de guitarristas. Por lo tanto, tiene que haber una diversidad. A partir de ahí, estrenamos la primera edición de Alzapúa el año pasado, que dirigió magníficamente Rycardo Moreno, y este año, sumado a ese compromiso y voluntad al éxito artístico y de público, decidimos repetir. Las decisiones de orden artístico siempre las llevan a cabo los directores y está muy bien que estén ahí Rycardo y Josemi [Carmona], porque dan dos visiones diferentes, y además los dos estarán tocando.
¿Cómo se seleccionan los guitarristas que van a participar en Alzapúa?
JOSEMI CARMONA:
En este caso, el cartel ya estaba hecho con estos nombres, y a mí me pareció muy acertado, porque los tres son maestros, amigos y compañeros a los que admiro muchísimo. Claro que podría haber otros guitarristas que también son magníficos, pero creo que los que estamos, tanto en el cartel de este año como en el del año pasado, tenemos un peso y una importancia en las generaciones que estamos representando. Y para mí, compartir escenario con todos estos grandes amigos está siendo muy motivador, porque me pone las pilas; me gustaría dar las gracias al festival por esa mirada de la guitarra que está llevando a cabo, porque, normalmente, es difícil que se programe algo así en los festivales y es una manera de darle el lugar que merece a la guitarra española.
¿Qué es lo más importante que hay que buscar a la hora de llevar a cabo un espectáculo tan especial como este?
RYCARDO MORENO:
Lo más importante es que el público acabe divirtiéndose, la guitarra es un instrumento muy profundo y que te lleva a la concentración y a la búsqueda, y por eso creo que lo importante es buscar la diversión, porque por lo menos por la experiencia que yo tuve el año pasado, es un público muy joven que todavía están fraguando su carrera y su personalidad; lo que hicimos fue ir acordándonos de todos los maestros de la guitarra a lo largo de la historia, empezando, ¿cómo no?, por el Tío ‘‘Sabas’’, Paco De Lucía, Morao, Pepe Habichuela, Pedro Bacán, Tomatito, Vicente Amigo… todas las generaciones. Y este año estamos sacando algo más de nuestra cosecha, pero también acordándonos de todos esos que han hecho que la guitarra esté donde está y que tenga el sentido que tiene, porque ellos lo han puesto a ese nivel.
¿Qué influencia tuvo Sabicas en el hecho de que el flamenco sea, hoy en día, tan apreciado también en Nafarroa y toda Euskal Herria?
J.C.:
Yo me hago eco de las palabras que alguna vez ha dicho Arturo, de que el flamenco está en el corazón de quien lo toca, y no está en un lugar geográfico concreto. Yo pienso que en el caso del tío ‘‘Sabas’’, hablamos de un genio de la guitarra que, por circunstancias, estuvo mucho tiempo fuera, pero que nunca dejó de sembrar para que todos los demás nos alimentáramos. Hay muchos maestros más en el olimpo de los grandes guitarristas, pero está claro que el tío ‘‘Sabas’’, sin duda, ha iluminado la guitarra flamenca de hoy en día.
Además, se ha hecho una apuesta importante por el cante y el baile, con el acompañamiento de «Farruquito» y de Lela Soto y Delia Membrive…
A.F.:
Como decía Josemi, la selección que se ha hecho este año es muy buena y estamos muy contentos de tener a Juan [‘‘Farruquito’’], que no necesita ningún tipo de presentación, porque es estandarte y referente absoluto en el baile masculino flamenco; y luego, cuando buscamos cantaoras, también quisimos representar otros dos territorios importantes como Jerez y Málaga, con Lela y Delia. Por lo tanto, lo que queríamos era mostrar cómo el baile y el cante se acercan a la guitarra, siendo esta el hilo conductor del espectáculo.
¿Son, por lo tanto, tan importantes los territorios sonoros en los que cada uno se mueve, como los territorios geográficos de los que proviene cada uno?
J.C.:
En este caso, lo que hay es mucho respeto y admiración entre todos los artistas que estamos en el espectáculo, y ahí incluyo a Juan y a las cantaoras, por supuesto. Al final, es una fiesta, pero hay mucho compromiso y respeto, porque también impone estar al lado de todos estos maestros en Baluarte, que es una plaza importante dentro del Flamenco On Fire. Es una especie de homenaje a la guitarra, que intentaremos disfrutar los que estamos encima del escenario tanto como los que están debajo, para que se transmita ese orgullo nuestro de pertenecer a esta familia de la música.
Y qué orgulloso estaría el tío «Sabas» de ver esto, ¿eh?
R.M.:
Esta contéstala tú, Josemi, que lo conociste…
J.C.:
Sí, yo era un niño, y tuve la oportunidad de estar con él en ‘‘Flamenco Puro’’, un espectáculo que se hizo en Nueva York, con un montón de genios. El tío ‘‘Sabas’’ era un luchador y siempre decía que él no cobraba por tocar, sino por todo lo que había estudiado, algo que se entiende cuando ves las horas que pasamos aprendiendo, porque la gente que no conoce el instrumento no sabe el sacrificio que supone. Creo que él estaría muy orgulloso de ver todo lo que significa para nosotros y del compromiso que nosotros tenemos en cuanto a continuar con el legado que él y algunos otros nos dejaron.
¿Todos los que están ahora ahí empezaron, de una forma u otra, por él?
R.M.:
Empezamos por muchos guitarristas; sí es verdad que el tío ‘‘Sabas’’ y Paco De Lucía son dos estandartes, pero después ha habido un ejército de guitarristas y siempre hay algunos que te enganchan más que otros. Yo recuerdo escuchar tocar a Pepe Habichuela o a Morao, que llevaban la música a lugares increíbles… La guitarra la hacen muchas personas y muchas generaciones, y ese compromiso con el arte que tenemos.
Y ahora son ustedes los que llevan esa bandera. ¿Supone una responsabilidad seguir el camino que dejaron marcado aquellos pioneros?
J.C.:
Yo no quiero pensar eso, porque si no, me tengo que meter en casa y no volver a salir (risas). Prefiero pensar en la oportunidad que tengo de disfrutar con los compañeros, porque me lo paso muy bien y es un orgullo estar con toda esa gente, con tanta calidad en lo humano y en lo musical.
Para terminar, ¿creen que Flamenco On Fire ya se ha convertido en un referente dentro de los festivales del género?
A.F.:
El Flamenco On Fire es como las personas: nace, va creciendo poco a poco, y va trazando un camino según va evolucionando, eso es una suma de muchos elementos. Nadie pensaba que iba a llegar hasta donde ha llegado y, a día de hoy, no competimos con ningún otro festival, ni en modelo de organización ni en programación. Lo que hacemos es añadir valor al flamenco desde muchas perspectivas y por eso hay tanta diversidad, para que la gente que asista pueda elegir lo que quiere ver, encontrando cada uno su puerta de acceso al flamenco, y descubran la riqueza de este arte.
R.M.:
Para mí supone una experiencia única, porque en pocos festivales te tratan así, y estás viviendo el flamenco a todas horas, desde el desayuno hasta la cena, conviviendo con figuras de primer nivel. Todo eso va sumando experiencias y creando nuevas ilusiones, porque cada día te levantas pensando en qué vas a tocar, cómo lo vas a tocar…
J.C.:
Yo te diría que es un festival más moderno, en el sentido de convivencia, no es un festival al que vas a tocar y te vuelves a casa, sino que pasas muchas horas compartiendo cosas con los compañeros, y eso me parece algo muy novedoso y me gusta, porque te empapas de otros artistas.

«Gizarte aldaketa handi bat» eskatu du euskararen komunitateak

ASKE TOMA EL TESTIGO DEL HATORTXU EN ATARRABIA

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa

Aerosorgailu bat zure esne kaxan
