Ane URKIRI ANSOLA
REAL

El Coliseum aprisiona a los txuri-urdin, que salvan un punto antes del parón

En un partido en el que nunca se sintieron cómodos, los donostiarras suman un punto que parece un buen botín antes de afrontar el parón liguero por compromisos internacionales. Debutó Orri Oskarsson y Aihen Muñoz reapareció siete meses después.

Diego Ricó maniató a Take Kubo, frenando de esta forma su inspiración.
Diego Ricó maniató a Take Kubo, frenando de esta forma su inspiración. (Sergio REYES | AGENCIA LOF)

Le está costando horrores arrancar a esta Real. Con una victoria y un empate en las cuatro primeras jornadas, los txuri-urdin se marchan al parón con menos puntos de los deseados. Y lo cierto es que tampoco ha merecido más en este inicio liguero, que le ha llegado demasiado temprano, con el equipo todavía sin cerrar, con mucha incertidumbre en el mercado, con demasiado runrún que nunca ayuda y con poco descanso para los pilares del equipo.

Imanol Alguacil trató de rotar el equipo con la entrada de Jon Mikel Aramburu en lugar de Javi López, dejando el regreso de Aihen para más adelante, para suplir a un Traoré que terminó tocado, una lesión de la que Imanol Alguacil se prepara para «lo peor». Tampoco emitió un mensaje tranquilizador con las lesiones de Brais Méndez -se especula que tenga roto el quinto metatarsiano de su pie derecho- y de su sustituto Ander Barrenetxea, que también terminó tocado.

Antes de llegar todos los inconvenientes, el Coliseum ya trató de aprisionar a una Real que nunca se sintió cómodo en el feudo madrileño. El Getafe, tal y como acostumbra, realizó una presión alta en la salida de balón de los txuri-urdin, obligando a Zubimendi -pilar fundamental en la sala de máquinas- a jugar de espaldas para evitar contactar con su mejor aliado, un Sergio Gómez que está siendo el comodín de Imanol Alguacil. El ex del City comenzó escorado a un lado pero tuvo que modificar su posición a interior tras la lesión de Brais y la entrada de Barrenetxea.

SADIQ, CERCA DE REMATAR

Parecía que Barrenetxea le podría ofrecer a la Real más profundidad y verticalidad para tratar de conectar el último pase con un Sadiq que estuvo muy activo y al que se le vio entenderse muy bien con un Kubo que fue otra de las víctimas de este Getafe aguerrido. Nada es casualidad en el equipo azulón y los de Bordalás tenían muy estudiado a quienes coser a faltas. El nipón, como no, fue uno de los elegidos.

También lo fue Sergio Gómez, el mejor txuri-urdin -y ya van unos cuantos partidos destacando-. Suyo fue la mejor ocasión -si es que se pueda considerar así una jugada que no terminó con un remate-, con un buen centro raso al área que por poco no remata el delantero nigeriano, en el once inicial por la sanción de Oyarzabal. Un defensor azulón se cruzó una milésima de segundo antes para desviar lo justo el balón más peligroso que puso la Real en todo el partido. Una Real que fue a menos en la segunda mitad, con serias dificultades para pasar del centro del campo.

EL PELIGRO DE UCHE

A los txuri-urdin les faltó contundencia defensiva, con un eje de la zaga compuesto por un Pacheco que no terminó el derbi contra el Alavés y un Zubeldia que tuvo que ser sustituido al descanso por un golpe en la cabeza. Jon Martín sustituyó al de Azkoitia pero jugó aprisionado por un Getafe liderado por Uche, delantero nigeriano que está en estado de gracia y que lideró las envestidas de los azulones, siempre desbaratados por los txuri-urdin, como el cuerpeo de Zubimendi en un chut desde dentro del área o la parada de Remiro al disparo desde tres cuartos de Alderete.

El Getafe maniató a la Real, que tuvo dificultades a la hora de combinar con los hombres más adelantados. Imanol introdujo velocidad con Becker e ilusión con Oskarsson pero no llegaron a hilvanar por culpa de la intensidad tan característica del Getafe.