Raimundo FITERO
DE REOJO

El rostro de la barbarie

En la bella Avignon se está celebrando un juicio que está destapando la maldad más infame de ochenta individuos, varones, ciudadanos de diversa condición social, estudios y convicciones religiosas o políticas capaces de participar en uno de los actos más execrables que se conocen fuera del ámbito siempre repugnante de cualquier conflicto bélico. Un criminal drogaba a su mujer y una vez en estado inconsciente invitaba a sus compinches a violarla. Estas sesiones se realizaron durante varios años y participaron, que se sepa, ochenta individuos de los que actualmente están procesados cincuenta y uno.

Parece un relato morboso, pero es un sumario policial y judicial y todo saltó de un manera casi casual al investigar al criminal por un asunto menor de abusos y al entrar en sus ordenadores descubrieron cientos de vídeos donde estaban grabados estos actos salvajes. Cuesta pensar en esa continuada tortura, en esa vejación a cargo de esos seres infames que participaban en esa salvajada. Se narra que en ocasiones eran tres individuos los participantes simultáneos. Todos ciudadanos franceses con profesiones reconocidas y contribuyentes sin mácula fiscal.

En el juicio ha sorprendido la dignidad de la mujer violada reiteradamente que voluntariamente ha decidido que su declaración sea vista públicamente. Lo mismo que la de su hija y su nuera que sospechan que también sufrieron estas barbaridades, aunque solo hayan descubierto fotos de ellas desnudas. ¿Qué se puede decir de esta atrocidad? Es tan repugnante que escuecen los pensamientos. Ochenta violadores juntos.