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Madrid da asilo a González Urrutia, que llega con salvoconducto de Caracas

El opositor venezolano Edmundo González Urrutia llegó ayer a Madrid, donde el Gobierno español le concederá asilo político, después de huir de las citaciones de la Fiscalía. La salida fue facilitada por el Gobierno venezolano, que pactó con Madrid la concesión de un salvoconducto. La oposición negó que se cree un problema con su liderazgo.

Opositores venezolanos esperan en la base de Torrejón de Ardoz la llegada del avión de Edmundo González Urrutia.
Opositores venezolanos esperan en la base de Torrejón de Ardoz la llegada del avión de Edmundo González Urrutia. (Carlos LUJÁN | EUROPA PRESS)

Madrid concederá asilo político al candidato presidencial de la oposición venezolana, Edmundo González Urrutia, que se exilió ayer en el Estado español, con salvoconductos proporcionados por el Gobierno venezolano.

González Urrutia, que impugnó la reelección del presidente Nicolás Maduro el 28 de julio, abandonó Venezuela después de ignorar tres citaciones sucesivas para comparecer ante los fiscales, argumentando que podría haberle costado la libertad.

El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, confirmó que el opositor «pidió acogerse al derecho de asilo. El gobierno naturalmente (...) se lo concederá».

El opositor venezolano, que llevaba más de un mes viviendo escondido, estaba sujeto a una orden de arresto desde el 3 de septiembre por no presentarse a tres citaciones del Ministerio Público por desobediencia a las leyes, conspiración, «usurpación de funciones y sabotaje».

La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, anunció que las autoridades venezolanas habían emitido un salvoconducto al opositor «en interés de la paz y la tranquilidad política del país», y explicó que «tras refugiarse voluntariamente en la Embajada de España en Caracas hace varios días, solicitó ante ese Gobierno la tramitación de asilo político».

El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, confirmó que los Gobiernos español y venezolano pactaron la salida del dirigente opositor y su desplazamiento hacia Madrid. Saab opinó que la salida de González «finaliza la breve temporada de una obra humorística de un género que yo pudiera decir de comedia, no sé, de teatro bufo».

González Urrutia había aceptado sustituir como candidata a la líder de la oposición María Corina Machado, inhabilitada. Con su exilio, Machado vuelve a asumir plenamente el liderazgo opositor, dejando al candidato como una pieza de presión desde el exterior, arropada por la Unión Europea. A su vez, el Gobierno venezolano reduce el nivel de la crisis política al solventar la cuestión de la detención del opositor.

«Que esto quede muy claro a todos: Edmundo luchará desde afuera junto a nuestra diáspora y yo lo seguiré haciendo aquí, junto a ustedes», afirmó Machado a través de la red social X.

Nicolás Maduro, cuya victoria fue validada por el Tribunal Supremo el 22 de agosto, fue proclamado vencedor con el 52% de los votos por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que no hizo públicas las actas de las mesas electorales, alegando una acción de piratería informática.

Por su parte, la oposición esgrime unas actas facilitadas por sus escrutadores y que las autoridades electorales consideran falsas, con las que sostiene que González Urrutia obtuvo más del 60% de los votos.

EEUU, la UE y varios países latinoamericanos no reconocen la reelección de Maduro, al igual que hicieron en la reelección de 2018, tras la que respaldaron como «presidente interino» a Juan Guaidó, una maniobra que acabó fracasando pero que costó importantes recursos a Venezuela.

El alto representante diplomático la UE, Josep Borrell, opinó que «es un día triste para la democracia en Venezuela» y señaló que González Urrutia salió del país debido a «la represión, persecución política y amenazas directas contra su seguridad y libertad».

El ministro de Exteriores de Países Bajos, Caspar Veldkamp, reveló que el opositor estuvo alojado en secreto en la embajada neerlandesa en Caracas durante más de un mes.