A brazo partido
El escritor hoy no llega al lenguaje, no encuentra hoy la formulación grandiosa de las grandes cosas», escribió el húngaro Imre Kertész. Y una gran lectora de Kerstész, la escritora argentina Ariana Harwicz, ha afirmado en “El ruido de una época” que los mayores enemigos del escritor son la profesionalización y la impostura. Y en efecto es hoy complicado sustraerse a estos peligros que acechan no solo al escritor sino a todo creador. Muchísimos los abrazan gustosos; otros muchos caen sin darse cuenta, o sin querer darse cuenta; hay quienes luchan a brazo partido contra ambas; y también están quienes lo consiguen, consiguen con honestidad y verdad ignorar los cantos de sirena, y son los escritores que leemos más apasionadamente. Pero aun entre estos son rarísimos, aunque también los hay, los creadores cuyo lenguaje nos ofrece la impagable dádiva de ponernos frente a las grandes cosas, lo que no es moco de pavo en un mundo que las ha sepultado bajo toneladas y toneladas de banalidad y ruido, un mundo de personas infantilizadas por las aplicaciones digitales que va perdiendo todo criterio estético y, lo que es peor, su sentido crítico.

67 preso 20 urtetik gora espetxean, eta 44k ez dute kalea zapaltzen

Sufrimenduaren zikloa ixteko etxeratzea, gazteenen eskaria

Bilbo se moja por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria

A Xabi Alonso y al Real Madrid se les rompió el amor de tanto usarlo
