Metáfora escalofriante del miedo y la incomprensión

Película que aborda el terror y el coming-of-age de una manera única y refrescante, pero que a veces se queda corta en su ejecución. Ambientada en un entorno rural de Malasia, la historia sigue a Zaffan, una niña de 12 años que atraviesa los cambios físicos y emocionales de la pubertad, mientras algo más siniestro comienza a manifestarse en su cuerpo.
Lo más destacado es su enfoque visceral y crudo del despertar femenino. Amanda Nell Eu utiliza el simbolismo del horror para abordar temas universales como la menstruación, la transformación corporal y la alienación social que experimentan las niñas en su paso a la adolescencia.
El simbolismo de lo monstruoso en la película es potente: Zaffan no solo está lidiando con los cambios típicos de la pubertad, sino que se convierte en algo que va más allá de lo humano, en una metáfora escalofriante del miedo y la incomprensión que a menudo acompañan esta etapa de la vida.
El entorno rural de Malasia, con su belleza inquietante y su naturaleza salvaje, sirve como un telón de fondo perfecto para la transformación sobrenatural de Zaffan. Se podría decir que es una reinterpretación del mito del hombre lobo.
Sin embargo, la narrativa no siempre fluye con coherencia, y hay momentos en los que la película parece perderse en sus propios simbolismos, dejando al espectador desorientado. A veces se apoya demasiado en imágenes abstractas que no terminan de conectarse bien con la trama central.
Es una propuesta audaz y visualmente inquietante que aporta una perspectiva original al cine de terror adolescente, especialmente desde una perspectiva cultural poco vista en el género.

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