GARA
NUEVA YORK
EL INFIERNO EN GAZA INCENDIA ORIENTE MEDIO

Israel trata de matar a Nasrallah tras la amenaza Netanyahu desde la ONU

Benjamin Netanyahu ordenó un potente bombardeo sobre Beirut para intentar matar al líder de Hizbulah inmediatamente después de amenazar con la capacidad de Israel de «llegar a cualquier lugar en Oriente Medio» en la ONU, a la que insultó acusándola de antisemita.

El humo se eleva sobre el sur de Beirut tras el fuerte ataque israelí que destruyó una manzana entera y trató de matar al líder de Hizbulah.
El humo se eleva sobre el sur de Beirut tras el fuerte ataque israelí que destruyó una manzana entera y trató de matar al líder de Hizbulah. (AFP)

Boicoteado por buena parte de las delegaciones de la Asamblea General de la ONU que abandonaron la sesión antes de que comenzara su discurso, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, redobló sus amenazas sobre la región. «No hay lugar en Irán al que no llegue el brazo israelí y eso se aplica a todo Oriente Próximo», advirtió.

Señalado como genocida y criminal de guerra por parte de la comunidad internacional, pero también amparado y sustentado militarmente por poderosos aliados, Netanyahu utilizó un tono desafiante e insistió en que Israel responderá a cualquier ataque.

El primer ministro israelí se sirvió de los familiares de las víctimas de los ataques del 7 de octubre como claque que aplaudiera su discurso entre el desplante de las delegaciones, y para recordar lo ocurrido aquel día, relatando algunas de las atrocidades supuestamente cometidas por los palestinos, de las que no se han encontrado pruebas.

MENSAJE AL MUNDO: «ESTAMOS GANANDO»

Si el primer mensaje se dirigió hacia Irán, el segundo desafió al resto del mundo. «Tengo otro mensaje para la Asamblea y el mundo fuera de aquí: Estamos ganando», exclamó.

E insultó a la propia ONU, a la que calificó como «la casa de la oscuridad», acusándola de «antisemitismo«, «hipocresía», «doble rasero» y «hostilidad» contra Israel, quejándose de que la comunidad internacional haya denunciado las atrocidades cometidas por Israel desde hace un año en Gaza y ahora en Líbano. Aseguró que Israel no cejará hasta que Hamas sea totalmente borrado de la Franja de Gaza, y se presentó como un adalid de «la batalla entre el bien y el mal», que situó en Irán.

En su discurso, Netanyahu ignoró cualquier referencia a un alto el fuego, tanto en Gaza como en Líbano. Después de desdeñar la propuesta de 21 días de tregua planteada por EEUU y el Estado francés -y apoyada por una docena de países más- cuando dijo que ni la había respondido, la oficina del primer ministro afirmó ayer que «en los próximos días» funcionarios se reunirán para discutirla.

ATAQUE A LA SEDE DE HIZBULAH EN BEIRUT

Pero esta reacción recuerda a lo que el Gobierno israelí ha practicado con Gaza, saboteando cualquier avance negociador con nuevas condiciones, retrasos y obstáculos.

Si cada vez que parece abrirse una posibilidad de tregua, Israel golpea la Franja con una masacre aún mayor que las precedentes, la reacción en Líbano sigue la misma línea.

Poco después de acabar su discurso, en el que clamó por destruir a Hizbulah, Netanyahu compartió una imagen sentado en Nueva York, autorizando vía telefónica un bombardeo sin precedentes en Dahye, suburbio sur de Beirut e importante bastión de Hizbulah. El objetivo fue la sede central del partido-milicia y su intención era matar al propio líder del grupo, Hassan Nasrallah. La explosión pulverizó seis edificios y daño tres más, y levantó una inmensa nube de humo y polvo en la capital libanesa, provocando escenas de gritos, pánico y caos.

Al menos dos personas murieron y 76 resultaron heridas, según los primeros balances, pero se esperaba un gran número de víctimas. Enormes columnas de humo se pudieron ver elevándose desde la zona a grandes distancias, algo que no había ocurrido con ninguno de los seis bombardeos perpetrados contra la zona desde el 8 de octubre.

El Pentágono sostuvo que Israel no avisó con antelación a EEUU, pero reconoció que el secretario de Defensa, Lloyd Austin, habló con el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, «mientras la operación ya estaba en marcha».

Nada más aterrizar en Nueva York, Netanyahu ya había reiterado que Israel «seguirá golpeando a Hizbulah con todo su poder» y había dado instrucciones antes de su viaje para que «continuaran los combates con toda su fuerza», ignorando la propuesta de tregua. El pasado viernes, más de medio centenar de personas murieron en otro bombardeo israelí que hizo derrumbarse dos edificios en Dahye, donde en los días siguientes se sucedieron otras tres acciones contra altos mandos de Hizbulah. La última, el jueves, mató al comandante de su unidad aérea, Muhamad Hosein Sarur, y al menos a otra persona.

Poco después del ataque, Israel aumentó el terror al ordenar evacuar barrios de Beirut y siguió los bombardeos contra el sur y el este del país, que dejan ya más de 700 muertos y unos 120.000 desplazados. También mató a cinco militares sirios en un paso fronterizo en la provincia de Damasco.

A su vez, Hizbulah lanzo varios proyectiles contra objetivos israelíes en la zona de Haifa, que alberga numerosas industrias, sobre todo miliatres, sobre la zona fronteriza de Rosh Hanikra y sobre la localidad de Tiberiades.

Unicef expresó su alarma por el ritmo aterrador al que Israel está matando niños en sus ataques, así como a los daños en instalaciones civiles, que han privado a 30.000 personas del acceso al agua potable, y el coordinador humanitario de la ONU en Líbano, Imran Riza, advirtió de que el país se enfrenta a un derramamiento de sangre no visto en décadas y de que la crisis podría deteriorarse aún más.

«Estamos presenciando el período más mortífero en Líbano en una generación», aseguró.



Irán: «las reglas de juego han cambiado»

La Embajada de Irán en Beirut condenó los ataques en Dahiyeh contra la sede de Hizbulah, que «representan una grave escalada que cambia las reglas del juego» y añadió que Israel sería «castigado apropiadamente». Antes de este ataque, el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, había advertido de que Teherán «no permanecerá indiferente» en caso de que estalle una «guerra abierta» en Líbano. Asimismo, lamentó la «incapacidad» y el «fracaso» de la comunidad internacional para «poner fin a los crímenes del régimen de ocupación sionista».

Hasta ahora Irán se ha mostrado reacio a aumentar su respuesta a Israel a pesar de la escalada de los ataques israelíes, que llegaron alcanzar su consulado en Damasco y Teherán para matar al líder de Hamas, Ismail Haniyeh. Matar a Nasrallah podría provocar otra reacción mayor.

«La nueva agresión demuestra que al enemigo israelí no le importan todos los esfuerzos internacionales y los llamamientos para un alto el fuego», denunció, por su parte, el primer ministro libanés, Najib Mikati, que pidió a la comunidad internacional que disuada a Israel para «detener su tiranía y la guerra genocida contra Líbano».GARA