Un thriller de ciencia ficción muy convencional

Una IA doméstica es diseñada para obedecer pero a medida que la robot (Megan Fox) se encariña de su nuevo dueño, los límites empiezan a cruzarse.
La idea de una inteligencia artificial diseñada para ayudar que termina volviéndose peligrosa ha sido explorada muchas -demasiadas- veces en el cine, y lamentablemente, esta película no ofrece nada nuevo ni innovador en ese ámbito. Pretende ser una película de ciencia ficción con crítica social sobre los peligros de la inteligencia artificial y la dependencia tecnológica, pero se queda corta en casi todos los aspectos; carece de la originalidad o la profundidad necesarias para destacar en un género ya saturado.
Es cierto que el filme logra mantener la atención del espectador gracias a algunos momentos de tensión bien logrados, pero no sin caer en clichés que debilitan su impacto. La familia protagonista parece más un conjunto de estereotipos que personas reales, con motivaciones que rara vez se sienten interesantes. El guion carece de la sutileza necesaria para crear una atmósfera verdaderamente amenazante o intrigante. Intentan construir tensión lentamente, pero lo único que consiguen es arrastrarse hasta un clímax muy predecible y genérico. Visualmente, cumple sin sobresalir.
Uno de los aspectos más interesantes de “Subservience” es su intento de explorar temas relevantes como la dependencia tecnológica, el control y las implicaciones éticas de la IA, pero el tratamiento de estos temas es superficial. No hay una reflexión profunda ni un enfoque innovador que permita que el filme se destaque.
No es un desastre, ya que cumple con los estándares básicos de un thriller de ciencia ficción, pero es un film muy convencional que falla en casi todos los aspectos más importantes.

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