Agónico reencuentro con el triunfo
Un testarazo de Bautista poco antes del descanso dio los tres puntos al Eibar, que no ganaba desde hacía un mes. El Eldense acabó metido en el área azulgrana y el árbitro anuló un gol de Chapela a diez minutos del final.

Respiró el Eibar aunque no pudo hacerlo hasta el pitido final. Se lo impidió un combativo Eldense, que incluso vio cómo le anulaban un gol por fuera de juego. El único tanto válido fue el que anotó Bautista en el primer tiempo y los azulgranas se reencontraron con la victoria, que no habían celebrado desde que se impusieron al Tenerife en Ipurua, hace un mes. El mismo tiempo que han necesitado para volver a dejar su puerta a cero.
Otra cosa es cómo lo consiguieron porque hasta el gol pasaron 36 minutos en los que se vio a un equipo espeso, que solo hacía daño con alguna individualidad. Las costuras, al menos, tampoco saltaron demasiado por detrás. En ventaja llegaron sus mejores minutos y hasta el descanso incluso aparecieron atisbos del equipo achuchón de la temporada pasada que en la actual no se ha asomado ni en sus victorias anteriores. Pero no llegó el segundo y en la reanudación -más abierta al principio, decantada para los visitantes al final- tocó sufrir. Esta vez con final feliz.
Anunciaba cambios Joseba Etxeberria y los hubo hasta en el dibujo porque pese al regreso de Arambarri, recurrió a Chema para formar una línea de tres atrás, liberando así a Corpas y Cristian. Un diseño que ya había probado alguna vez la temporada pasada sin excesivo éxito; por ejemplo en Elda, donde los armeros cayeron derrotados. No debe ser supersticioso.
El cambio no le sentó especialmente bien al equipo. Al menos no de inicio porque el partido empezó con un par de sustos y pese a que también los locales se estiraron en un par de ocasiones con peligro por la izquierda, fue el Eldense el que estuvo a punto de marcar, aprovechando una mala salida de Fuzato. Arbilla estuvo atento para evitar el gol.
Le faltaba velocidad al Eibar para hacer daño cuando recuperaba el balón. Su rival se replegaba con tres líneas pegadísimas y allí no había quien colara un balón y menos un futbolista. Quedaba la opción del balón parado, que está dando alegrías este curso -así han llegado la mitad de los goles- y volvió a hacerlo ayer. A diez minutos del descanso, Bautista cabeceó imperial un córner botado por Matheus.
Llegaron los mejores minutos de un Eibar ágil, vertical, móvil pero que no supo aprovechar su momentico. Y que acabó el primer tiempo con otro susto porque un remate de Dumic en el área dio en la mano de Arbilla. Según el inextricable criterio arbitral, esta vez, por suerte, no tocaba.
El partido se abrió tras el descanso, con un intercambio de golpes que incluyó un derechazo de Corpas a la madera y dos buenas intervenciones de Fuzato. Pero en la recta final el Eldense, obligado, dio un paso adelante y su rival, asustado, uno atrás. Chapela marcó en el 81 un gol anulado por nanométrico fuera de juego y el descuento se consumió con 22 jugadores en el área local pero el marcador no se movió más.

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