Andueza, molesto con el PNV por un impuesto que está «en el aire»
El secretario general del PSE, Eneko Andueza, se mostró ayer molesto con el PNV por sus reticencias a que tenga carácter permanente el impuesto especial a las eléctricas y la banca, una opción que Madrid reconoce que «está en el aire» ante la falta de apoyo parlamentario.

Muy molesto se mostró ayer el secretario general del PSE con el PNV por sus reticencias a que el impuesto especial a las eléctricas y a la banca sea permanente, una opción que el Gobierno español reconoció que «está en el aire», ya que, por el momento, no cuenta con suficiente apoyo parlamentario para salir adelante.
Eneko Andueza acusó al PNV de plantear un modelo de «dumping fiscal», práctica que consiste en una bajada agresiva de impuestos para competir con otros territorios en la atracción de empresas o contribuyentes. Todo ello, afirmó, con el único fin de atender a los «intereses personales o de partido».
«Entre perdonar impuestos a su compañero de partido (en referencia al consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz) o aplicar el descuento o la gratuidad en el transporte a los menores de 12 años, yo digo sí a lo segundo sin ningún lugar a dudas», transmitió Andueza al lehendakari Imanol Pradales y a la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza.
Avisó a su socio en Lakua y en las diputaciones de que para poder aplicar un modelo de este tipo le hace falta «una mayoría en las juntas generales de la que no dispone». Por ese motivo, reclamó al PNV que actúe «con un poquito más de mesura y de prudencia», y que «espere al devenir de los acontecimientos» en relación al posible mantenimiento de estos impuestos.
Pero esa posibilidad se presenta por el momento complicada, como reconoció ayer el Gobierno español a través de la vicepresidenta primera española y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
«Si el Gobierno no cuenta con una mayoría suficiente, no podrá cumplir con que esos impuestos permanezcan a lo largo del tiempo», indicó la número dos del Ejecutivo en referencia a las reticencias tanto del PNV como de Junts.
Por su parte, las grandes patronales de la banca española, AEB y CECA, insistieron ayer en su «enérgico rechazo» a la posibilidad de que el Gobierno español establezca como permanente el gravamen temporal al sector, y avisaron de las negativas consecuencias que esto tendría para la concesión de créditos y para la Unión Bancaria europea.
La consejera delegada de Bankinter, Gloria Ortiz, aseguró en la presentación de sus cuentas trimestrales que no le sorprende que el Ejecutivo de Pedro Sánchez tenga esta intención, al tiempo que advirtió de que estudiarán la letra pequeña del impuesto y volverán a recurrirlo si ven razones para ello.

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