Iker BIZKARGUENAGA
BILBO
Entrevista
MANOEL FONTEMOURa
Escritor

«Me gustaría que la palabra empatía se utilizara de verdad, con todo su sentido»

“A nena do vestido de flores”, libro que aborda el día a día de Dania Vitoria, una menor Asperger, ha sido traducido al euskara (“Soineko loredunaz jantzitako neska”) de la mano de Haiztoki elkartea y BBK Kuna, a quienes su autor, Manoel Fontemoura, agradece su implicación en esta obra que ha sido premiada por su calidad y celebrada por su sensibilidad.

(GARA)

En entrevista con GARA, Manoel Fontemoura (Porqueira, Ourense, 1969) insiste en agradecer el trato recibido durante su visita a Bilbo para presentar la traducción al euskara de un libro que retrata la vida de una niña pero que podría reflejar la de miles y miles de familias.

La historia de Dania Vitoria es la historia de miles de nenas y nenes, ¿ya tocaba contarla?

Yo doy clases de teatro, y entre mis alumnos hay una niña que es Asperger, y además yo también tengo un hijo Asperger, de 20 años. Llevo escribiendo toda la vida, y poco antes de la pandemia empecé a escribir, les fui leyendo a la niña y a sus compañeros de teatro, y les empezó a gustar. Un sábado de enero de 2020 me llegó un WhatsApp de mi alumna diciéndome que quería que escribiera una novela sobre una niña Asperger de doce años que se llamara Dania Victoria Méndez Ferreiro. Aún hoy no sabemos por qué ese nombre, ni los apellidos, porque no tienen nada que ver con ella. Ella se llama Maruxa.

Después llegó la pandemia, todos nos encerramos en casa, y escribí la novela. Fue un poco darle voz a esas madres y padres que están en el parque y cuando sus hijos lloran los demás piensan que son unos malcriados o unos sinvergüenzas, y resulta que igual son niños que tienen Trastorno del Espectro Autista (TEA) y su forma de comunicarse o de expresarse es con un chillido.

El caso es que la idea fue saliendo, a la editorial le gustó, y lo publicaron el octubre de 2020. En Galicia fue finalista en 2021 en los premios Follas Novas en categoría juvenil, se empezó a vender muy bien, empecé a dar charlas en colegios e institutos, porque a día de hoy son muy raros los colegios de primaria que no tengan un niño o niña, o dos o tres, con TEA.

¿Qué les ha parecido a su alumna y su familia el libro?

Tanto el padre como la madre, como la mayoría de los padres y madres, son personas sensibilizadas, son además gente de la cultura, con una formación importante, y les pareció muy bien la idea. Al principio la gente decía, «uf, esto a lo mejor no resulta», pero la acogida fue muy buena y están muy contentos. En los dos actos que tuvimos en Bilbao pusimos un video de la niña, que no pudo estar por los estudios, y la verdad es que la gente se emocionó, porque es todo corazón, vitalidad.

Conoce este tema de primera mano, pero aun así, ¿en la elaboración del libro ha aprendido algo nuevo respecto a los niños y niñas con TEA?

Sí. Es como si una persona que ha vivido toda la vida en una pastelería tiene que escribir un libro sobre pasteles. Evidentemente, va a tener su propia versión, en este caso, y mi versión es la versión de padre. Si me ciñera a las experiencias que he vivido con mi hijo no escribiría algo publicable, porque saldrían muchos tacos por las situaciones que ha vivido mi hijo. Cuando yo paseaba con él por donde vivimos, los compañeros lo señalaban, como diciendo «ahí va el tonto de clase». Hay que separar eso.

Dania es un personaje que no he basado ni en Maruxa ni en mi hijo Bieito; he estado en una asociación TEA de Ourense y he escuchado a muchísimas familias, y durante el proceso de escritura también he escuchado a muchísimas familias, y las historias que salen en el libro, algunas son producto de mi imaginación, evidentemente, pero muchas son las historias que esas familias me habían contado.

Una vez publicado el libro, ¿ha recibido mensajes, comentarios, de algunas de esas familias, o de otras que puedan estar en esa situación?

La verdad es que sí. Sobre todo en las charlas. Y eso es lo más emocionante. En Bilbao, por ejemplo, lo que más me impresionó fue quedarme al final a hablar con gente de una asociación de Asperger de Bizkaia. Hablo con gente a lo mejor de otras causas sociales, pero que hace corrillo, pregunta, y eso es lo más bonito de esto, poder compartir con otras familias, con otra gente, las experiencias y vivencias de cada uno.

Mi intención era actuar como escritor, no como padre o como profesor, e igual que un escritor que va a escribir una novela ambientada en el siglo XVII se empapa sobre el siglo XVII, yo me empapé sobre el tema Asperger. Desde el punto de vista social, de vivencias, de anécdotas... La gente que vaya buscando respuestas de psicología, de psiquiatría, no las va a encontrar. Es una novela.

Y esa novela ha sido traducida al euskara. ¿Cómo surgió esa opción? ¿Cómo lo valora??

Tengo un amigo que es vasco pero sus padres eran gallegos y hemos tenido relación toda la vida. Es miembro de una asociación que hay en Iturrigorri Peñascal, Haiztoki. Leyó el libro en gallego y le pareció que era una oportunidad muy buena sacarlo en euskera. Al principio me pareció algo muy grande, pero se habló con la editorial y el tema siguió adelante. Él presentó el proyecto a BBK Kuna, y allí lo aceptaron.

El año pasado se firmó un convenio, y a partir de ahí solo puedo decir que estoy encantado, no, lo siguiente. Por el recibimiento, por la atención que recibí en Bilbao..., Se portaron muy bien. Paseando cerca del Guggenheim hay una librería Elkar y allí estaba el libro en euskera en el escaparate. Me hizo mucha ilusión, tanto que me hice una foto.

Los libros pueden provocar emociones, reflexiones, contradicciones ..., ¿qué le gustaría que provocara su novela?

Lo tengo muy claro: que la palabra empatía se utilizara de verdad, con todo su sentido, que no sea una palabra decorativa, que creo que es lo que es hoy. Quiero que provoque eso, empatía. Las sociedades se hacen más justas y libres con pequeños gestos. La empatía, la solidaridad, el cariño, empieza por apoyar al “diferente”. Si en un puzzle hay dos piezas que no encajan, si no somos capaces de meter esas dos o tres piezas que nos quedan, algo no estaremos haciendo bien. Puede ser una pieza pequeña, como los niños y niñas TEA, u otros. Y no hablo de política, de grandes cosas, estoy hablando de nosotros mismos como personas.