Reagan y Obama arrasan en las elecciones de EEUU

El mito de la concepción cíclica del mundo ha sido muy utilizado como recurso en la literatura. Y también podría serlo en el periodismo: un ejemplo de ello es un día como el de hoy, en el que el mundo aguanta la respiración para saber si la Presidencia de EEUU la ostentará Kamala Harris o Donald Trump. La fecha da juego: en 1980, tal día como hoy, un actor de Hollywood llegó a presidente; y también, tal día como hoy, en 2008, salió elegido el primer presidente negro.
La explicación a esta coincidencia de fechas es debida a la particularidad del ciclo de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. El proceso electoral, que dura dos años, concluye con la votación de los ciudadanos el martes después del primer lunes de noviembre. Por ese motivo, el 5 coinciden en el tiempo, a modo de bucle, relevos importantes en el máximo poder en la poderosa Casa Blanca.
El 5 de noviembre de 1980, Ronald Reagan, un actor de Hollywood reconvertido en político ultraconservador y del que se decía que no tenía muchas luces, derrotaba al demócrata Jimmy Carter, quien había llegado a la Casa Blanca en 1977. La noticia dio la vuelta al mundo. “Egin” titulaba a toda plana: «El Partido Republicano ganó todo en Estados Unidos. Reagan derrotó ampliamente a Carter y su partido obtuvo la mayoría en el Senado». En el pie de foto de la imagen a cuatro columnas que ilustraba la noticia, se percibía cierta ironía: «Reagan, contento al conocer su amplia victoria».
Para entender la diferencia entre un presidente y otro, solo un detalle: Jimmy Carter, quien apadrinó los Acuerdos de Camp David, una vez finalizada su etapa como presidente se mantuvo activo internacionalmente como mediador de conflictos. En 2002, recibió el premio Nobel de La Paz.
A principios de este mismo año 2024, Carter ha cumplido nada menos que cien años, y suponemos que en algún momento de su vida habrá pensado aquello de «el que ríe el último ríe mejor». Reagan murió en 2004, enfermo de Alzheimer.
DE REAGAN A TRUMP
La cuestión es que ahora, más de cuatro décadas después, el multimillonario populista y creador de bulos Donald Trump intenta volver a la Casa Blanca y son muchos quienes encuentran paralelismos entre ambos personajes: a Dabi Lazkanoiturburu, por ejemplo, le leíamos en 2018 que «Trump podrá ser comparado con Reagan. Pero, en todo caso, es un ‘Reagan narcisista’... Si cabe aún, más peligroso».
Aquel 1980, en una de estas alternancias de poder cíclicas que se producen entre republicanos y demócratas, Reagan barrió, confirmando el giro hacia la derecha que ya se veía observado en EEUU los últimos años: por primera vez en 26 años, el Partido Republicano obtuvo la mayoría en el Senado, importantes avances en la Cámara de Representantes y aumentó el número de sus gobernadores de estados. Carter solo ganó en seis estados y la capital federal; el resto fue para Reagan.
Respecto a su perfil, por sus 70 años, “Egin” destacaba que era el «presidente más viejo» hasta la fecha y que, tras una carrera en Hollywood como actor, en 1966 fue elegido gobernador de California, cargo que ejerció durante ocho años. Tras ganar las presidenciales, el 20 de enero de 1981 fue investido como 40º presidente de los EEUU. Se mantuvo en el poder durante dos periodos presidenciales, hasta 1989, cuando le sustituyó George W. Bush padre. Anticomunista convencido, sobrevivió a un intento de atentado.
LLEGA LA ESPERANZA NEGRA
Estamos ahora en el mismo día, pero en 2008. Por primera vez en la historia de EEUU, un candidato negro gana las elecciones. Un hito histórico.
Barack Obama, senador por Illinois, cumplió con los pronósticos y venció de forma holgada a su rival John McCain: seis puntos de diferencia, alrededor de siete millones de votos y siete estados arrebatados a los republicanos. «Hemos esperado mucho tiempo, pero el cambio ha llegado a América», arengó Obama a las decenas de miles de seguidores que celebraron su triunfo en las calles de todo el país.
El nuevo presidente llegaba con el lema “Yes, we can”, en plena crisis económica, militar y existencial del «imperio americano» y con el mandado de sustituir al ultraconservador George W. Bush hijo, quien a su vez sustituyó al polémico demócrata Bill Clinton. Traía a sus espaldas una gran mochila llena de expectativas y cientos de páginas de prensa dedicadas a su figura.
En la edición de GARA del día siguiente, ocupó la portada, más seis páginas y el editorial, con una amplia cobertura de comentaristas, infografías y análisis. En el perfil que se le realizó, se apuntaba que «a menudo se ve a Barack Obama como la encarnación del sueño del líder de los derechos civiles Martin Luther King y del expresidente John F. Kennedy, por su carisma y la esperanza de cambio que suscita (...). En un país en el que los negros tienen reconocidos sus derechos civiles solo desde hace menos de medio siglo, Obama encarna, según los observadores, la cara de un EEUU renovado y en paz consigo mismo».
Txente Redondo, analista del Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN) ya avisaba desde estas mismas páginas de que «el que se convierta en el primer presidente negro de EEUU es un factor importante, pero quienes tenían esperanzas en un cambio profundo pueden esperar sentados. El fondo de sus discursos es el mismo que han defendido sus antecesores, y su oposición a Bush era táctica».
El «sueño Obama» se desinfló en 2017, con la victoria de Donald Trump, un millonario de cabello imposible y verbo incendiario, quien llegó subido a la ola del más puro conservadurismo y ocupó la Casa Blanca hasta 2021, cuando fue relevado por Joe Biden. Porque Trump perdió las elecciones el 4 de noviembre de 2020 -otro bucle de fechas-, aunque no lo quiso reconocer y montó una de las mayores escandaleras de la historia política de su país, al denunciar fraude. ¿Y qué pasará hoy? ¿EEUU elegirá a su primera presidenta, y segunda primera mandataria negra, u optará por recuperar al hijo político de Reagan?
[2022] Izen eta abizendun sortzaileak
2022ko azaroaren 5ean, “Bertso ahizpatasuna ez da kasualitatea” irakurri genuen GAUR 8 gehigarrian. Irunen, egun berean, Bertsolari Txapelketa Nagusiko saio historikoa jokatu zen: oholtzan, lehen aldiz, bost emakume eta gizon bat. Olatu baten aparraldiaren adierazle, Amagoia Mujika Telleriaren ustetan.
GAUR 8ko erreportajea osorik irakurri dezakezue NAIZen, baina hemen aurrerapen bat: «Egoera hain ezohiko eta historikotzat jotze hutsak erakusten du emakumeek bertsolaritzaren errepidean egin duten bidea ez dela laua eta leuna izan. ‘Ohikoak’ gizonek bakarrik edo bost gizonek eta emakume batek osatutako saioak omen. Irungoa bazetorren olatu baten aparraldia izan zen, urte luzetan egindako ahaleginaren emaitza distiratsua. Distira matea, hala ere, bertan goxo geratzea ez baita aukera bat. Arantzazu Loidi bertsotan hasi zenean, komentarioak entzun behar izan zituen, «ez naiz erraz ohituko emakume ahots bat entzutera» eta horrelakoak. Amaia Agirreri bere ibilbidearen hasiera hartan nabarmentzen zitzaion «bi potrorekin» kantatzen zuela».

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