Michelin cierra dos plantas francesas y deriva una carga «marginal» a Gasteiz
Michelin anunció ayer el cierre de otras dos plantas en el Estado francés, en Cholet y Vanne, en las que trabajan 1.254 empleados, antes de 2026, y el traslado de una parte «marginal» de su producción a la fábrica de Gasteiz. El anuncio recabó el rechazo de los sindicatos de las empresas a las que bajarán la persiana y de autoridades.

En las últimas dos décadas, Michelin ha ido reduciendo su huella industrial en el Estado francés con el cierre de plantas, a las que ahora se unirán las de Cholet, que emplea a 955 trabajadores, y Vannes, que cuenta con una plantilla de 299 personas. El fabricante prevé hacerlo en un plazo de dos años y se prepara también para cerrar otras dos fábricas en Alemania de aquí a 2025.
Las razones esgrimidas por el gigante del neumático, que compite con Bridgestone por el título de primer fabricante mundial, son «la competencia asiática en los mercados de las ruedas para furgonetas y camiones» y el «deterioro de la competitividad en Europa».
El director de fabricación de la empresa, Pierre Louis Dubourdeau, explicó en una conferencia de prensa en línea que hay un exceso de capacidades teniendo en cuenta la realidad del mercado y que la actividad de las dos fábricas se repartirá entre otras que se dedican a la misma actividad en Europa.
Precisó, en este punto, que la producción de Vannes, especializada en el refuerzo metálico para neumáticos de camiones, se llevará al centro de producción de Épinal, en el Estado francés, y a la fábrica de Gasteiz, que junto a la de Lasarte son los dos centros del gigante de neumáticos en Euskal Herria.
Eso sí, en declaraciones a Efe, Dubourdeau puntualizó que ese desplazamiento de actividad a la planta vasca será «marginal», que aportará «una pequeña recarga» de trabajo, pero no hay que esperar que eso suponga nuevas contrataciones, ya que estas instalaciones se encuentran con un nivel de producción bajo respecto a sus capacidades.
Tras conocer la noticia, el integrante de LAB en el comité de empresa, Unai Arregi, aseguró a Europa Press que «es positivo que venga trabajo», pero indicó que los trabajadores no están contentos con que sea «a costa de cierres de otras fábricas».
«Porque al final, cuando las cierran, es porque les sale más caro que producirlo aquí. Y en el futuro, en unos años, igual nos encontramos en la misma situación», destacó.
«Nos gustaría trabajar más porque se vende más, no porque vamos a cerrar un par de fábricas del grupo que, al final, no dejan de ser compañeras y compañeros nuestros», reiteró el representante de LAB.
«COMO EN EL MATADERO»
Morgane Royer, delegada del sindicato SUD, expresó de forma muy gráfica el anuncio del cierre en la planta de Cholet: «Metieron a los 900 empleados en una sala como a las vacas en el matadero y anunciaron que todo había terminado».
«Es catastrófico. Va a dejar a muchísimos empleados y familias en dificultades. Es impactante, escandaloso», denunció Franck Martineau, sindicalista de FO.
Según el anuncio realizado por Michelin, la actividad de Cholet, donde fabrican neumáticos para furgonetas, se desplazará al centro de Cuneo, en Italia, y al de Olsztyn, en Polonia.
A la notificación de Michelin se sumó la del distribuidor Auchan, que prevé despedir a 2.389 de sus 53.000 empleados en el Estado francés a través del cierre de tiendas.
«Me preocupa saber qué hicimos en estos grupos con el dinero público que les dimos», declaró el primer ministro, Michel Barnier, ante la Asamblea Nacional. Afirmó estar «en desacuerdo».

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