Con Katz en Defensa, Netanyahu se asegura fidelidad y avanza en el modelo autocrático
Tras los ataques al poder judicial, Benjamin Netanyahu quiere eliminar la mínima diferencia de opinión y asegurarse una fidelidad total. El cese de Yoav Gallant y el nombramiento de Israel Katz como ministro de Defensa, avanza en ese modelo.

Sin experiencia diplomática ni militar, Israel Katz ha pasado de ministro de Exteriores a Defensa con el principal aval de su fidelidad al primer ministro, Benjamin Netanyahu, y a la agenda de exterminio y limpieza étnica en los guetos de Gaza y Cisjordania.
Será más manejable para Netanyahu que el cesado Yoav Gallant, quien también ha sustentado la agresión contra Gaza -de hecho, es quien ha dirigido las atrocidades del Ejército durante más de un año-, pero que suponía cierto contrapeso al exponer alguna opinión diferente sobre el modo de conseguir liberar a los prisioneros israelíes o sobre el servicio militar de los ultraortodoxos.
También era el contacto preferido del Gobierno de Joe Biden en su alianza con el sionismo. Netanyahu no ha esperado ni al resultado de las elecciones para el cambio. Con las manos más libres y la guerra como apoyo, el primer ministro israelí da así otro paso hacia la autocracia.
«Me han cesado por expresar desacuerdos en tres asuntos clave: mi postura firme sobre el reclutamiento universal (incluido el de judíos ultraortodoxos), el compromiso de devolver a los rehenes y la necesidad de una comisión de investigación sobre el 7 de octubre», afirmó Gallant.
El exministro lideró las voces a favor de terminar con la exención del servicio militar para ultraortodoxos, una de las principales demandas de los israelíes no religiosos, pero Netanyahu necesita a los dos partidos haredíes para mantener a flote su Gobierno.
Sobre los prisioneros, Gallant afirma que no se ha logrado un acuerdo por la falta de «compromisos dolorosos» por parte del Ejecutivo.
«Trabajaremos juntos para lograr la victoria y cumplir los objetivos de la guerra: el retorno de todos los rehenes como la misión más importante, la destrucción de Hamas en Gaza, la derrota de Hizbulah en Líbano, la contención de la agresión iraní y el regreso de los residentes del norte y sur a sus hogares en condiciones de seguridad», afirmó Katz tras conocerse su nombramiento. Este fiel acólito del primer ministro, que ocupaba desde hace un año la cartera de Exteriores, no se opondrá a sus decisiones sobre Palestina o Líbano. Katz ha sostenido todos los mensajes de la oficina de Netanyahu y ha atacado a cualquier líder internacional que haya formulado la mínima crítica a Israel, con una especial beligerancia contra la ONU y la Unrwa. Tampoco ha mostrado perfil diplomático por sus contactos, y apenas ha viajado, más allá de acudir como invitado colateral a la cumbre de la OTAN el pasado julio. Su labor se ha concentrado en las redes sociales, al más puro estilo Trump.
La oposición tildó el cese de Gallant de «acto de demencial de un primer ministro incompetente», en una comparecencia conjunta del ex primer ministro Yair Lapid de Yesh Atid (Hay Futuro), y los líderes de Unidad Nacional, Benny Gantz; Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar), Avigdor Liberman, y Los Demócratas, Yair Golan.
Además, dos colectivos israelíes pidieron al Tribunal Supremo detener el cese, que calificaron de «riesgo de seguridad grave».
Como sustituto de Katz en Exteriores Netanyahu nombró a Gideon Saar, antiguo rival en el Likud, aún más a la derecha, y que abandonó en 2020 para fundar su propio partido.
Filtración de información secreta falsa para sabotear un acuerdo
El cese de Yoav Gallant coincide con el escándalo conocido como «BibiLeaks», con al menos cuatro sospechosos detenidos, entre ellos Eliezer Feldstein, uno de los más estrechos colaboradores de Benjamin Netanyahu, junto con otros tres oficiales de seguridad. Los arrestos tienen que ver con la entrega de documentos militares confidenciales a la prensa, lo que podría haber socavado un acuerdo sobre intercambio de prisioneros con Hamas. El Shin Bet (Inteligencia interior) investiga si la oficina del primer ministro colaboró con oficiales de Inteligencia para difundirlos con el fin de propiciar una opinión pública contraria a un acuerdo. Uno de ellos detallaba un supuesto plan de Yahya Sinwar, líder de Hamas muerto hace tres semanas, para huir de Gaza con los rehenes hacia Egipto. El otro se basó en notas presentadas como procedentes de los dirigentes islamistas sobre la estrategia de Sinwar para frustrar las negociaciones. Ambos eran falsos y fueron publicados por el tabloide alemán “Bild” y por el británico “Jewish Chronicle”.GARA

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