Iker BIZKARGUENAGA
Periodista
1984-89

Víctimas de un Estado vil, símbolos para un pueblo digno

Detalle del acto de homenaje a Santi Brouard y Josu Muguruza en Bilbo en 2023.
Detalle del acto de homenaje a Santi Brouard y Josu Muguruza en Bilbo en 2023. (Oskar MATXIN EDESA | FOKU)

A Santi Brouard lo mataron mientras atendía a una niña en su consultorio». El titular con el que ‘‘Egin’’ informó de la noticia a la mañana siguiente resumía el perfil personal y profesional de la víctima, un pediatra cuya vocación y trato aún recuerdan miles de familias en Bizkaia; y el subtitular -«La muerte del presidente de HASI y miembro de la Mesa Nacional de HB conmociona Euskadi»- ponía de relieve su enorme trascendencia política. Una entidad, reconocida incluso por sus adversarios, que quedó de manifiesto también en las numerosas páginas que acompañaron a esa portada.

Ocurrió el 20 de noviembre de 1984. Dos pistoleros, Luis Morcillo y Rafael López Ocaña, mercenarios a sueldo, con el comisario de Policía José Amedo y el comandante de la Guardia Civil Rafael Masa maniobrando en la tramoya y el PSOE de Felipe González bien asentado en las cloacas del Estado, entraron en el despacho donde el dirigente abertzale, «armado de su fonendo y un bolígrafo», atendía a una niña de dos años en presencia del padre y la madre de la criatura.

Allí mismo fue baleado sin que nadie pudiera hacer nada por su vida. Según se explica en la crónica, el cuerpo, que yacía en la penumbra, pues la estancia estaba alumbrada por la simple luz de una lámpara de gas, ya que Brouard se negaba a pagar a Iberdrola en protesta por la construcción de la central nuclear de Lemoiz, fue en primera instancia arrebatado a sus allegados por orden del Gobierno Civil de Bizkaia, aunque luego fue expuesto en el Ayuntamiento de Bilbo, antes de ser trasladado a Lekeitio, su localidad natal.

La respuesta popular fue inmediata y mayúscula. «Indignación, cólera y movilizaciones en las calles vascas tras la muerte de Brouard», resumía ‘‘Egin’’ en una información en la que enumeraba las protestas, que se sucedieron a lo largo y ancho de la geografía vasca y que adoptaron todo tipo de formas. Muchas de estas movilizaciones fueron reprimidas por la Policía.

Además, HB llamó a una huelga general el día 22, que fue ampliamente secundada. La condena fue asimismo unánime en el espectro político y sindical vasco, y el recibimiento del cuerpo de Brouard en Lekeitio, igual que antes en el Ayuntamiento de Bilbo, fue masivo. Las imágenes de aquellas jornadas son tremendas.

ATENTADO EN EL HOTEL ALCALÁ

Cómo imaginar que cinco años después volverían a repetirse. Sobre las once de la noche del 20 de noviembre de 1989 dos pistoleros irrumpieron en el restaurante Basque del Hotel Alcalá de Madrid, donde siete representantes de Herri Batasuna, que habían acudido a la capital del Estado para recoger sus credenciales como electos en las Cortes -Iñigo Iruin, Jon Idigoras, Itziar Aizpurua, José Luis Elkoro, Txillardegi, Iñaki Esnaola y Josu Muguruza- se encontraban cenando en compañía de Ramón Uranga, consejero delegado de ‘‘Egin’’ Teresa Toda, corresponsal del periódico en Madrid, y el también periodista Xabier Oleaga.

En lo que ‘‘Egin’’ tituló como «un atentado perfectamente preparado», los asaltantes -Ricardo Sáenz de Ynestrillas y Ángel Duce fueron condenados como autores materiales- mataron casi en el acto a Muguruza de un disparo en la cabeza y dejaron herido de extrema gravedad a Esnaola, con varios balazos en el pecho.

Igual que en el 84, el estupor, la ira y la conmoción volvieron a apoderarse de una sociedad que, una vez más, salió a la calle de forma masiva en señal de repulsa. Una huelga general paralizó el día 22 casi toda actividad laboral en Euskal Herria, a pesar de que los partidos firmantes del Pacto de Ajuria Enea instaron a no secundarla.

Muguruza, de 31 años y con una hija, Ane, en camino, era, igual que Brouard, una persona de gran peso político en la izquierda abertzale. Mahaikide, responsable de formación de HB y diputado electo -iba a participar en el pleno del Congreso al día siguiente-, era periodista y redactor jefe de ‘‘Egin’’, que reprodujo al día siguiente de su muerte parte de la última entrevista realizada a su compañero. El titular, elocuente: «La negociación es deseable por todas las partes».

Respecto a la autodeterminación, este errekaldetarra que también estuvo exiliado, valoraba que «se están soltando muchas falacias, como la que por ahí se dice que nos estamos autodeterminando con cada votación. Mentira insostenible desde el punto de vista jurídico, desde el político y desde el ético, pues no nos autodeterminaremos hasta en tanto como pueblo, con nuestra soberanía reconocida, no nos pronunciemos sobre si queremos ser independientes, confederados, federados o autónomos». Una reflexión que, a la vista de algunas declaraciones realizadas en las últimas fechas, no ha perdido vigencia 35 años más tarde.



[2019] «Antzara Eguna», Santi Brouarden gaineko komiki ederra

Harkaitz Canoren hitzekin eta Adur Larrearen marrazkiekin osatua, “Antzara Eguna” Santi Brouarden bizitzan oinarritutako liburua da, Txalaparta argitaletxearen eskutik haren heriotzaren 35. urteurrenean aurkeztu zena.

Film bateko gidoia izateko jaio omen zen, baina proiektu hura bertan behera geratu zenean, Canok lan horretan komiki bat egiteko materiala bazegoela pentsatu zuen. Pentsatu eta egin. Zuri-beltzez marraztua, oso formatu ederrekoa da liburua, istorio eta estilo desberdinak nahasten dituena eta, errespetu handiz, buruzagi abertzalearen bizitzaren azken pasarteak gogora ekarri nahi dituena. Haren jardun politikoaz aparte, bere mediku lanbidea eta egunerokotasuna ere islatzen ditu, horretarako haren gertukoek emandako informazioa baliatuz. Oro har, 1984ko udazken hartan jazotakoaren erretratu interesgarria marrazten du.

Liburua aurkeztu eta bost urtera, NAIZen argitaratutako elkarrizketan, Larreak nabarmentzen du ezinbestekoa dela «guk nahi duguna guk kontatzea. Gure erara». Guk kontatu ezean, beste batzuek kontatuko dutelako. Beren erara.