Carlos Vicente saca de otro lío a los babazorros y a Luis García Plaza
Un gol en el 88 dio el empate in extremis tras marcar Óscar en el 67, titular tras la baja de Brasanac en el calentamiento. Los babazorros comenzaron el duelo muy activos, poco a poco fueron bajando el ritmo, recibieron el gol y al final fueron pacientes.

El Alavés tuvo la paciencia necesaria para lograr empatar ante un rival directo como el Leganés, que supo aprovechar una ocasión en el minuto 67 para marcar hasta que Carlos Vicente, en el 88, logró el empate y el importante punto.
No era un día cualquiera. Perder contra el Atlético de Madrid fue duro, pero entraba dentro de lo previsto -tal vez no la manera-. Sin embargo, ayer el Alavés volvía a Mendizorrotza, ante su gente, y frente a un rival directo como el Leganés por salir de esos puestos delicados de la tabla.
Luis García Plaza tampoco era el de siempre. Al técnico del Alavés se le notaba ya desde el vestuario, gracias a las cámaras de televisión, algo más tensionado de lo normal, pensativo tal vez. El madrileño ha estado en el ojo del huracán esta semana por su declaraciones sobre los colegiados tras la derrota ante los colchoneros que seguro se han sacado algo de contexto, y él mismo era consciente de lo que se juega.
Y lo cierto es que su equipo le respondió a la perfección durante los primeros minutos. Los babazorros salieron en tromba y ya para el primer minuto dispusieron la primera ocasión con un remate de Carlos Martín que Dmitrovic envió a corner. Y en ese mismo saque de esquina también estuvieron a punto de marcar unos locales aguerridos.
En el minuto 5 el balón se paseó por delante de la portería ante centro cerrado de Carlos Vicente por la izquierda. Era un inicio arrollador de un partido que se podía resolver por detalles. Por ejemplo, el propio Vicente presionó muy bien a Dmitrovic, que envío el balón a saque de banda, pero el banquillo del Leganés retuvo el balón para que no sacase rápido. Vicente se enfadó y encima se dio con la cabeza con el banquillo, aunque la cosa no fue a más, pero sí que el ‘truco’ pepinero funcionó.
Pasado el cuarto de hora, el Leganés se mostró mejor posicionado sobre el terreno de juego y Sivera se tuvo que lucir en boca de gol para sacar un cabezazo de Renato Tapia. Eso sí, el Alavés había pedido falta previa a Mouriño en el medio campo que no se señaló.
NERVIOS Y TRANQUILIDAD
Esta jugada despertó a los madrileños. Un jugadón del Leganés desde su portería protagonizada por Raba, que se escapó y en el momento oportuno la pasó a la derecha para un disparo arriba, puso de los nervios a los alavesistas.
Ahí el juego se niveló, aunque al filo del descanso Carlos Vicente envió su disparo al lateral de la red tras centro de Tenaglia desde la derecha.
El paso por vestuarios no sentó bien a Alavés, y sí al Leganés. Un buen Raba se la cedió para que a Óscar, que había sido titular sustituyendo a lesionado Brasanac en el calentamiento, se le hiciese de noche. No le pasó lo mismo en el 67, cuando marcó el 0-1 de cabeza. El mundo se le vino encima al Alavés y seguro a su técnico que, eso sí, no dejó de animar a los suyos. Carlos Vicente, en el 88, trajo la tranquilidad y un pequeño paréntesis.

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